Vampiros en el metro de la ciudad de México

Se cuentan muchas leyendas sobre cosas sobrenaturales en el subterráneo dela Ciudadde México, y es que es el lugar mas propicio para que pueden suceder las millones de historias que suceden, si contemplamos que miles de personas pasan por este punto para llegar a sus trayectos podemos escuchar miles de historias, pero en esta ocasión les hablare de una historia que me fue contada por un transmute de esta red colectiva y me pidió no ser revelado en esta historia así que le pondremos Juan.

Juan era un trabajador del centro de la ciudad de México, su trabajo comenzaba por las tardes y era encargado de la mercancía que llega a bodegas de diferentes cosas dentro del centro de la ciudad, su trabajo era ayudar pero sobre todo supervisar y contar que todo el material de diferentes tiendas llegara a salvo y completo a estas grandes bodegonas ubicadas justo en la calle de Colombia a unas cuantas cuadras del metro “zócalo” de la ciudad de México.

Juan era el encargado de cerrar la bodega y a pesar que su horario de trabajo era muy corto de 5 de la tarde a 10 de la noche, su obligación era cerrar el día haciendo inventario de las muchas cajas de mercancías que llegaban a aquella bodega; sin embargo a pesar de su corto horario, él tenía que quedarse al último y despedir a los trabajadores para después revisar contenidos completos y así corroborar que todo venía en perfectas condiciones, tenía a su mano derecha Manuel un trabajador que se quedaba con él para hacer más fluida la labor.

Una noche del mes de diciembre cuando era que tenían más trabajo por cuestiones navideñas, salieron más tarde de lo normal, aproximadamente a las 11 de la noche pero el transcurso al metro era un poco largo y difícil pues todo ya estaba cerrado.

Llegaron al metro en donde fueron informados que aun quedaba el último tren de esa noche, Juan se dirigía a la estación Panteones en donde estaba su casa a unas dos cuadras, y Manuel se dirigía hacia Revolución unas estaciones antes de que bajara Juan, esa noche subieron al metro de milagro y usaron sus boletos para tratar de alcanzar el ultimo tren, corrieron al sonido de aquel transporte y lograron colarse de último minuto a los vagones centrales.

Se dieron cuenta que el vagón en el que ellos se encontraban venía casi vacío, tan solo estaban un joven de unos 17 años que parecía que regresaba de la escuela por su mochila grande y pesada y una joven con su novio; Juan y Manuel se sentaron platicando de futbol y los resultados del fin de semana; sin embargo no sabían lo que les esperaba.

El metro dio un fuerte enfrenón y las luces se apagaron automáticamente la penumbra cubrió el lugar inmediatamente pues el metro en este tramo es subterráneo; Juan no se alarmo y mucho menos Manuel, sin embargo comenzaron a hacerlo pasados unos 20 minutos cuando el tren estaba totalmente obscuro solo con la luz de los celulares de los jóvenes de aquel vagón y de su amigo Manuel.

Pasaron diez minutos más y el grupo del vagón se junto en una sola zona y comenzaron a platicar, bajo la luz de sus celulares, la chica del grupo moría de miedo y es joven novio no sabía que hacer para consolarla, mientras que el joven de la mochila pesada le decía a su novio que la tranquilizara pues los estaba poniendo nerviosos a todos; Juan sacó la cabeza por la ventana de aquel tren y comenzó a gritar, pero nadie lo atendió, hasta que de pronto una cabeza salió del vagón de enfrente de ellos, preguntando ¿Cuántos se encontraban el en vagón? A lo que Juan grito que 5 y la persona respondió que en aquel carro tan solo eran 3 dos mujeres y el que gritaba, Juan volvió la cabeza hacia adentro y vio la hora de su reloj oprimiendo el botón correspondiente.

De pronto un ruido hueco sonó sobre su carro, como si algo pesado cayera golpeando fuertemente el techo y se escucharon unos pasos, Juan saco de nueva cuenta la cabeza y vio como el vecino de frente a ellos también lo hacía en ese instante unas manos alargadas jalaron a aquel hombre hacia fuera del carro mientras gritaba aterrorizado, el jalón fue como si se tratara de una mano jalando un pedazo de papel, el grito sordo de las mujeres que venían con aquel hombre no se hizo esperar y dentro de su carro preguntaban que es lo que pasaba, Juan aterrorizado metió la cabeza al vagón y les grito que cerraran de inmediato todas las ventanas todos obedecieron y en segundos ya estaban cerradas y de nuevo todos juntos.

De pronto vieron como algo saltaba a las vías de al lado, lo vieron de lejos pues temblaban de miedo, sin embargo las luces volvieron al tren y todos corrieron hacia la ventana y lograron ver como aquel ser de aspecto alargado y muy viejo los miraba de forma desafiante, era una mezcla entre hombre y estatua, pues tenía un aspecto de gárgola, y sus ropas eran muy pulcras llevaba un traje azul y una corbata roja, pero no era de todo humano, en su mano izquierda cargaba el cuerpo muerto de aquel hombre tomándolo de la cabeza únicamente con lo que parecía una garra, todos dieron un paso hacia atrás menos Juan al que la criatura se le quedo viendo fijamente y aquella cosa aventaba el cuerpo sin vida bajo el tren, en ese justo instante el tren siguió su marcha y llegaron a la siguiente estación donde todos bajaron; todos fueron a ver algún supervisor de estación pero ya no se encontraba así que todos salieron despavoridos del metro incluso Juan y Manuel, desde ese día Juan cambió su trabajo y procura no usar el metro, y de Manuel no supo nada más, en el periódico del día siguiente en una columna pequeña decía que el metro se había parado por un suicidio de un hombre el cual ellos sabían que no era cierto.

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