Vacaciones de verano, parte 4

Viene de la parte 3

Todas volteamos hacia la puerta y un fuerte viento entró a la casa, no era un viento normal, era un viento entre helado y muy caliente, la sensación era indescriptible; el cabello de las tres voló por el mismo y la silla que quedaba vacía frente a mi de pronto se abrió con fuerza como si alguien hubiera tirado de ella para poder sentarse.

Todas dimos un salto atrás y nos paramos e la silla al unísono, si lo hubiéramos querido hacer tan sincronizado no lo hubiéramos logrado, nos juntamos las 3 abrazándonos con fuerza y mi abuela comenzó a rezar en voz alta, sin embargo sentíamos que algo o alguien estaba en esa silla y no tenía intención de irse, así que poco a poco nos fuimos tranquilizando y nos miramos de nuevo; Alicia pregunto ¿Qué hacemos? A lo que yo conteste que nos volviéramos a sentar, y ya más tranquilas así lo hicimos.

De pronto pasó lo mismo que en mi sueño, ese sentimiento de paz invadió mi ser repentinamente, y vi como mi abuela depositaba su mano en la mesa y una especie de humo la toco y ella no se sorprendió, de pronto solo vi como ella dijo “Francisco”; el viento de nuevo soplo pero esta vez para cerrar la silla y de nuevo la puerta de detrás de la casa; las tres nos quedamos atónitas y comenzamos a llorar como magdalenas.

Después de que todas dejamos el llanto nos quedamos viendo sin decir palabras; la primera que habló fue mi tía para decirme “discúlpame por no creerte nena” ; yo no dije nada, y me levante de la silla de la sala; para darle la mano a mi tía y levantarla de su sitio, lo mismo hice con mi abuela y abrí la puerta trasera, me dirigí hacia la bodega de mi abuelo y como ya me lo imaginaba la puerta de nuevo se encontraba abierta de par en par.

Volteé a ver a Alicia y ella me sonrío diciéndome con la mano que pasara al interior de aquella bodega; me dirigí hacia el estante en donde mi tía había vuelto a poner esa caja de madera mediana y la deposité en el escritorio de aquel lugar; les conté sobre mi sueño y lo que había pasado, quizá esto es lo que mi abuelo quería que viéramos.

Buscamos como abrir la caja pero no encontramos nada para poder ayudar a hacer palanca, mi tía salio corriendo y mientras buscaba por los cajones de aquel escritorio ella llego con una desarmador plano grande y así pudimos botar los clavos de aquella caja; dentro había un pequeño cuadernillo de notas y lo sacamos.

Alicia me dijo que mi abuelo justo unos mese antes de su muerte había puesto todo dentro de cajas y había vuelto mas sombrío su lugar de trabajo, al final ya no quería valuar nada y un día le había dicho que ya no tenía la necesidad; que con lo que había comprado en una ganga tendríamos para vivir hasta sus chosnos; pero nunca comprendió este significado por que cuando murió no dejo absolutamente nada que describiera ese valor, lo único que dejo es algún dinero en el banco, esta casa y la casa donde tu vives.

De pronto me puse a ojear aquella pequeña libreta un poco desojada y mire que se trataba de una especie de bitácora de ventas, pero al final tenía algo escrito, y una fecha que retrocedía a unos 3 años antes justo unos días antes de su muerte.

Comencé a leer en voz alta y la nota decía: “me comienzo a sentir un poco mal; estoy más cansado de lo normal y ya no respondo igual, imagino que a mis ochenta y tantos de edad, esto es normal; tan normal que escribo ochenta y tantos y no mi edad exacta por que ya no la recuerdo bien; con esto concluyo el trabajo de mi vida como vendedor de antigüedades y restaurador; espero que a pocos días de mi muerte encuentren esta libreta con anotaciones ya que con lo que aquí pongo mi familia tendrá para vivir como reyes, a propósito dejare esta libreta sobre el escritorio para que alguien alguna vez la lea y descubran la fortuna de la familia. ¿a que me refiero?; me refiero a todas las antigüedades que a través de mis años he podido conservar para que todos tengan una vida digna así como yo la tuve, esto lo hago por mis hijos y mi mujer, pero sobre todo para mi adorada nieta y que ella estudie en las mejores escuelas del país y en las mejores universidades del mundo; les digo a mis hijos que los amé más que a mi propia vida y a mi mujer que la adoro así como la adoro desde el primer día que la conocí; pero sobre todo espero que mi nieta sea un ejemplo a seguir y siempre mantenga orgulloso a su abuelo desde donde se encuentra en estos tiempos.

Al grano entonces, Alicia me critico mucho que no debería de poner mis pertenencias en cajas, pero lo hago por que todo aquello que ellas veían como pedazos de basura en realidad son un tesoro; todas las cajas contienen piezas extraordinarias de épocas más antiguas que yo o de mi época, lo que se dirá que son muchos años, así como los que ostento con orgullo cuando escribo esta nota; espero que puedan llevar todo esto a alguien que le sepa dar el valor adecuado, le pido a mis hijos y mi esposa que lo lleven con mi amigo Alfredo, el que siempre le callo mal a mi Amanda, se que él les ayudara a vende todo lo que dejo; sin embargo a pesar de que todo sumara una muy fuerte cantidad de dinero, hay algo en especial realmente valioso, se trata de una litografía realmente antaña, esta se encuentra justo debajo de mi mecedora; aunque es pequeña la coloqué justo debajo sobre unas maderas no gruesas para que se conservara, espero no la hayan tirado aun porque de ser así creo que han tirado un par de millones de pesos a la basura, saquen con cuidado aquella pequeña ilustración por que créanme que es realmente valiosa; les dejo las mejores de mis vibras y espero se encuentren todos bien y tengan por seguro que en los años de más dificultad y en los de más dicha ahí estaré yo presente con ustedes, los quiere mucho. Francisco”

Sigue en la parte 5

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