Vacaciones de verano, parte 2

Viene de la parte 1

De nuevo vi como la mecedora se paraba de golpe pero de nuevo no le dí mucha importancia al asunto, me puse mis nuevas galas y salí con la intención de dar un paseo por la colonia, me dí cuenta que mi tía no se encontraba y se había ido a abrir el negocio familiar, sin embargo mi abuela me esperaba con un rico desayuno en la mesa del comedor.

Después de lavar los trastes tras la negativa de mi abuela, le dije que saldría a caminar un rato, a lo que ella acepto y me dijo que no me fuera muy lejos, caminé por aquellas calles las cuales no recorría de hace años y me di cuenta que todo había cambiado, pues a pesar de que aun nos encontramos relativamente lejos del centro de la ciudad todo se había expandido para dar paso a una enorme ciudad, después de caminar por cerca de una hora por los alrededores, mire mi nuevo reloj y pensé que mi abuela quizá ya estaría preocupada me fui hacia la casa y me di cuenta que a la entrada en la puerta había una nota, la cual decía que había tenido que salir pero que la puerta trasera estaba abierta, no sabían a que hora regresarían pero que no me saliera sola y que me dejaban comida en el refri.

Arranqué la nota y me dirigí a la puerta trasera, donde había un patio gigante y la covacha de mi abuelo en donde reparaba sus cosas y guardaba muchas otras, justo cuando abriría la puerta me percate de que la covacha estaba abierta de un golpe y me espanté mucho, sin embargo me dirigí hacia allá y pensé que sería un gato o algo así.

Buscando una razón lógica entre a la covacha y me percate de lo ordenada que estaba, mi abuelo había sido un famoso relicario de la región y aun guardaban cosas increíbles dentro de aquel viejo almacén, me senté en la silla de un viejo escritorio y me di cuenta que la covacha era más grande de cómo yo la recordaba, pues solo había podido entrar dos veces y siempre había sido sacada por mi abuela la cual decía que a mi abuelo no le gustaba que nadie entrara. Vi todos aquellos anaqueles llenos de cosas raras y de piezas realmente antiguas y un viento repentino movió las cortina de la ventana a la que me encontraba de frente, tirando un viejo tubo y este a su vez pegándole a un anaquel del cual calló una vieja caja tamaño mediano, me espante mucho pero afortunadamente nada se encontraba roto, lo primero que hice fue intentar cerrar la ventana, pero me di cuenta que la ventana estaba cerrada en su totalidad, lo que hizo que me pusiera nerviosa y saliera corriendo de aquel cuarto.

Corrí hasta la puerta de la casa y la cerré de golpe y me fui para la sala muy nerviosa, pendí la televisión y no salía de mi mente aquella caja de madera que había caído; unas dos horas después entraron por la puerta principal mi tía y mi abuela con algunas cosas en sus manos, los cuales eran regalos para mí, entre ellos un celular de los más nuevos que en la actualidad son conocidos como ladrillos, por su tamaño gigante, pero APRA la época era realmente de los mas pequeños.

Muy contenta se me olvido todo y platiqué con ellas durante un largo periodo de tiempo hasta que dio la hora de cenar y me di cuenta que no había comido nada por estar pensando tonterías, me senté a la mesa regañada por mi abuela y sacó la comida del refrigerador y la calentó para que la pudiera cenar,  posteriormente lave los trastes y nos volvimos a sentar en las ala a ver un poco de televisión pero en realidad la teníamos de ruido de fondo pues platicamos todo lo que no habíamos platicado en años.

A punto de dar las 11 de la noche, les platique lo sucedido cuando llegué, las dos se quedaron muy serias y se voltearon a ver, la sonrisa que dibujaban sus rostros unos segundos antes se había borrado por completo, me dijeron que ese cuarto estaba cerrado con llave y que era imposible el abrirlo, pues estaba realmente asegurado, mi tía se levantó y salió por la parte posterior de la casa, me paré para seguirla y vi como daba un fuerte jalón a la covacha sin poder abrirse, lo único que vi fue el rebotar de un pesado candado en la puerta, mi tía se volteó a verme con una mirada de enojo como si le estuviera diciendo mentiras, yo al ver todo esto me quedé helada y volteé a ver a mi abuela la cual movía la cabeza pensando que estaba mintiendo, le dije que era cierto y le describí lo que pasó y lo que había dentro de aquel viejo almacén, ella siguió moviendo la cabeza y me dijo que había sido un día largo que subiera a dormir.

Muy triste subí las escaleras con susurros en mis oídos por parte de una pequeña discusión entre mi tía y mi abuela, la cual sabía había comenzado yo, de nuevo vi como la mecedora se paraba de golpe en donde estaba durmiendo pero pensé que esto ya era normal quizá por el movimiento del aire que hacía con la puerta al entrar, de nuevo me recosté en la cama para quitarme los tenis y me eche hacia atrás y de nuevo sentí como alguien me tocaba la mejilla cariñosamente y volví a dormir hasta muy tarde al siguiente día, de nuevo eran las 10 de la mañana y mi abuela seguía esperándome en la mesa del comedor leyendo un periódico, me hizo sentar a la mesa y me dijo que le dijera la verdad, por que había dicho esas mentiras, que lo entendería de una niña pequeña pero yo ya era una mujer; muy apenada le dije que todo lo que decía era verdad y ella incrédula me dijo que me creía, me dio de desayunar y de nuevo quise salir a dar una vuelta a ver unas tiendas que el día anterior había tenido curiosidad de ver, mi abuela saco unos billetes de su monedero y me los dio, yo me negué rotundamente pero ella me los metió al bolsillo de mis nuevos jeans.

Así que fui al baño a lavarme los dientes y me dirigí a la calle después de despedirme de mi abuela, entre a algunas tiendas y vi cosas muy bonitas pero en mi cabeza solo pasaba lo que había sucedido el día anterior, repentinamente dí un brinco pues algo sonaba en mi chamarra, me percaté que era mi nuevo celular y le contesté a mi abuela la cual me decía que de nuevo se tendría que ir con Alicia que no me tardara mucho y me fuera directamente a la casa después de terminar mis compras, le contesté que ya no tardaría y que procuraría estar lo antes posible en la casa.

Así pase unas dos horas viendo y comprando sobre todo ropa y me dirigí de nuevo a la entrada trasera la cual me había dicho mi abuela de nuevo me dejarían abierta, así deje las cosas en el piso del pórtico de la parte trasera para abrir la perilla de la puerta y de nuevo la puerta de la covacha se abrió de par en par de un solo golpe, esta vez podría demostrarles que no decía mentiras y me quedaría adentro de la covacha para que vieran como estaba abierta.

Deje todas mis nuevas cosas depositadas en el piso, cercanas a la puerta trasera de la casa y entré de nuevo buscando que es lo que había abierto aquella bodega, así que de nuevo no pude ver mas que los anaqueles conteniendo cosas viejas y la caja que el día anterior había quedado tirada en el piso, no le hice caso y me quede sentada en la silla de aquel viejo escritorio, pasaron segundos cuando volteé a ver el reloj y pareció como si hubiera estado esperando horas en aquel lugar, de nuevo así a los 15 minutos pero no pretendía abandonar aquel sitio hasta que lo vieran mi abuela y mi tía. De pronto sentí como si alguien me tocara el rostro y caí dormida sobre el escritorio, solo que esta vez paso algo que no había pasado en otras ocasiones; comencé a soñar.

Sigue en la parte 3

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