Vacaciones de verano, parte 1

Agradezco a mi amiga Ana por contarme estos relatos para que se los pueda compartir. De nuevo es una historia un poco larga por lo que la dividiré en unas pocas partes, ojala y les guste tanto como a mi me gusto esta historia paranormal.

Todo comenzó un verano en el cual no tenía mucho dinero, la crisis le pegaba muy fuerte a mis padres y las deudas rebasaban sus expectativas, en aquel entonce cuando terminaba el segundo de preparatoria en la ciudad de México, el estrés difícilmente me dejaba dormir, la escuela cada día era más abrumadora y difícil para mi, y si a esto lo combinamos las tres veces que me habían regresado a casa por la falta de dinero por no pagar las colegiaturas cada día era más difícil en mi vida; ya lo imagino para mis padres.

Teníamos unos años muy difíciles después del conocido “error de diciembre” en mi país México, el que yo estuviera en una escuela particular hacía las cosas todavía más difíciles a mis padres, a pesar de que yo había insistido que me sacaran de la escuela y que entrara a una oficial, a lo cual mis padres se negaron tajantemente, pero lo reconsideraron cuando por tercera ocasión llegue a las 8 de la mañana a mi casa en ese mismo trimestre, después de que muy cordialmente la directora de la escuela me sacara de clases de matemáticas con todo y mis cosas para posteriormente decirme que tendría que regresar a mi casa por cuestiones de adeudo de matrícula.

A pesar de mi corta edad en esa época me era realmente difícil dormir, siempre estaba a acostumbrada a leer en mi cuarto hasta hartarme y después encender mi walkman y ponerlo en mis oídos hasta quedar dormida, esto era aproximadamente a las 3 de la mañana todos los días pero a raíz de todos estos problemas si dormía bien unas dos horas era mucho decir, pues la escuela comenzaba a las 8 de la mañana y aunque no quedaba realmente lejos antes tenía que bañarme muy temprano y después a desayunar, para posteriormente subirme al auto familiar y que me llevaran a la escuela, aunque actualmente el auto había sido vendido y tenía que irme en transporte público, lo que hacía que me tuviera que levantar una media hora antes.

Después de todo no me importaba dormir tan solo unas horas pero creo que cada día se iba haciendo mas notoria mi falta de sueño pues comencé a adelgazar de una forma inaudita y siempre había sido del tipo rollizo, las ojeras cada día eran mas prominentes en mi rostro y la palidez más acentuada.

Llegó el verano de aquel año y la falta de dinero no nos haría posible el realizar nuestro acostumbrado viaje anual en familia, era una tradición que ya cumplía mi edad por parte de mis padres, los cuales se veían agobiados y realmente preocupados por la falta de dinero, mi padre ya estaba trabajando dobles turnos para saldar las deudas y pagar mi colegiatura, mientras mi madre que siempre había sido una ama de casa ya comenzaba a buscar un trabajo y hacía pasteles y postres para recaudar un poco más de dinero y salir de la mala racha.

Ese verano estaba realmente aburrida, todos mis amigos habían salido de viaje excepto yo, pero me había servido para recuperar un poco de sueño perdido durante el periodo de clases, una tarde cuando nos encontramos en la casa solas mi mamá y yo, sonó el teléfono, se trataba de mi tía Alicia, la hermana de mi padre que vivía en San Juan del Río Querétaro, de donde era oriundo mi padre, Alicia le decía a mi madre que me invitaba a pasar unos días en la que había sido casa de mis abuelos en donde ahora vivían ella y mi abuela, pues unos años atrás mi abuelo había muerto por problemas cardiacos y fallecido en esta misma casa.

Mi mamá acepto gustosa y me lo dijo con una sonrisa en la boca, la verdad no eran los planes vacacionales de una joven de mi edad, sin embargo vi tan contenta a mi madre que no pude decirle que no quería ir,

Ese día mi papá llego del trabajo realmente tarde, mientras veía una película en la televisión de la sala, mi madre le dio la nueva a mi papá ye este muy contento se sentó a mi lado platicándome todas las cosas que él había realizado en aquella casa de Querétaro, muy contenta me dieron ganas repentinas de irme ya a aquella casa, cual fue mi sorpresa que justo en ese instante, sonó el timbre de la casa y pude ver a mi tía Alicia en el pórtico abrazando calurosamente a mi mamá; a pesar de que la distancia no era mucha de un estado a otro, tan solo nos veíamos durante la cena de navidad, y mi abuela pasaba unos días en la casa durante los primeros días del año, anteriormente con mi abuelo del cual yo era su adoración por ser su primera y única nieta.

Mi tía se sentó a tomar un vaso de leche en la mesa junto con todos y platicamos hasta muy entrada la noche cuando mis padres me mandaron a dormir pues a pesar de ser fin de semana ya era demasiado tarde para que permaneciera despierta, así mismo me dirigí a mi recámara y de nuevo no pude dormir sino hasta que ya toda la casa estaba obscura y me despertó el sonido de la puerta de mi habitación al ser golpeada, volteé a ver el reloj despertador y me dí cuenta que eran las 6:30 de la mañana, preocupada di un brinco de la cama y abrí temblorosa, me dí cuenta que se trataba de mi tía Alicia que me decía que me vistiera por que nos íbamos a Querétaro, somnolienta le dije que aun no hacía las maletas a lo cual me sonrió y me dijo que no me preocupara que ella se encargaría de mi ropa pues la que yo tenía estaba ya muy luida y vieja, cerré la puerta pensativa y me cambié lo mas rápido que pude, sin embargo puede echar un par de mudas a una maleta de viaje pequeña y salí de la habitación; en el comedor ya se encontraban mis padres y mi tía tomando café y esperándome con un gran vaso de leche con chocolate y unas donas de azúcar.

Así después de desayunar di un beso a mis padres y me dirigí al auto de Alicia, repentinamente desperté cuando el auto ya estaba siendo estacionado en la entrada de aquella casa que tenía años que no visitaba muy lejos de mi casa y de mis padres, mi tía me hizo entrar y esperándome en la puerta fui recibida por un gran abrazo cariñoso de mi abuela, me dirigieron al que sería mi cuarto para estas vacaciones y me di cuenta que en lo que había sido el estudio de mi abuelo acondicionaron una cama y algunas cosas más para que yo estuviera cómoda y me sintiera como en mi casa, me dejaron en aquel cuarto y acomodé las pocas cosas que traía, apenas me estaba recostando en la cama cuando Alicia entró y me puso de pie para decirme que iríamos a comprar ropa para mi, mi abuela ya estaría esperándonos en el auto.

Pasamos una gran mañana y una excelente tarde, mi tía gato realmente mucho en mi ropa y se lo agradezco hasta mis días pues mis padres tenían mucho tiempo que no me compraban algo nuevo, llegando a la casa me dirigí al estudio de mi abuelo y me decidí a dormir, cuando entré a aquella recámara vi como se movía la mecedora en la esquina de la habitación y de pronto se paraba de golpe, a lo cual no preste mucha atención pues pensé que lo que había visto solo eran cosas ocasionadas por mi falta de sueño; me llamaron a merendar después de haber estado viendo un poco de televisión en aquel cuarto y así baje corriendo y cene muy sabroso esa noche.

Me despedí de mi tía y mi abuela y subí al suplicio del intentar dormir, me puse mi nueva pijama y me dispuse a intentar dormir dentro de unas 3 horas que era habitualmente lo que me tardaba, sin embargo de pronto sentí como alguien acariciaba mi cara y me daba un beso, inmediatamente no recuerdo nada más pues desperté a las 10 de la mañana del siguiente día.

Sigue en la parte 2

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