Túnel de Quetzalcóatl, la entrada al inframundo

A pesar del tiempo, aún no se ha revelado el misterio que encierra aquel túnel encontrado en el 2003 bajo el templo de Quetzalcóatl en Teotihuacán, el hecho de que no se haya dado a conocer su existencia hasta hace unos pocos meses es todo un enigma, cuestión que ha provocado un sinnúmero de hipótesis, que van desde las más simples como no atraer curiosos mientras los arqueólogos investigan hasta otras más descabelladas, poniendo en la mesa conspiraciones de todo tipo.

La entrada al túnel fue sellada hace más de 1800 años, la única información que podemos tener al respecto, son símbolos y dibujos encontrados a lo largo del túnel de 120 metros de longitud y únicamente 25 centímetros de altura donde se sugiere que dirigía al mismísimo inframundo.

Para su recorrido, se echó mano de tecnología de punta, utilizando un pequeño robot llamado Tlaloque 1 que fue el encargado de enviar las primeras imágenes del sorprendente pasaje subterráneo, debido al tamaño tan reducido del túnel en esta ocasión no se enviarán arqueólogos puesto que estarían arriesgando sus vidas.

Donde el túnel termina se puede apreciar lo que sería el inicio de una habitación secreta, pero está completamente cubierta por la tierra, quizá debido a algún derrumbe hace cientos de años, una de las teorías más aceptadas sobre lo que se podría encontrar en esa sección derrumbada, según el INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia) serían las tumbas de los gobernantes de Teotihuacán, lo que sería uno de los mayores descubrimientos arqueológicos de nuestros tiempos o en caso de descubrirse la entrada al inframundo, sería el descubrimiento más grande de todos los tiempos.

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