Strigoi, el fantasma vampiro de Rumania

En Rumania las personas sostienen la creencia de que las almas de los fallecidos, llamadas Strigoi, se desprenden de sus ataúdes ubicados en el cementerio cuando cae el sol con el único fin de asustar a los habitantes del pueblo, mientras merodean por las calles y rincones de las aldeas. Una palabra similar, strigoaica, se refiere a la existencia de las brujas.
Todas estas palabras que en el idioma del país significan “chillar”, tienen su origen en el latín, a partir del vocablo “strix”, que se utilizaba para denominar a un pájaro succionador de sangre de reducidas dimensiones. Por lo tanto, una strigoi viu es considerada por el pueblo rumano como una bruja de características vampíricas, mientras que un strigoi mort es una persona ya muerta que se ha convertido en un vampiro.
Según las historias que surgen en torno de estas supersticiones, se cree que una bruja que también posee rasgos vampíricos, es capaz de introducirse silenciosamente en las habitaciones de lo niños para robarles toda su energía proveniente de una vida nueva, pura y sana, ya que esto podría ayudar a la renovación de su propia fuente de fuerza, pues no conocen lo que es el descanso eterno.

Sólo existe una forma de poder derrotar a estas enviadas del demonio, según lo que cuentan quienes las han visto cara a cara. El proceso para poder eliminarlas, se inicia cuando es posible sorprenderla en el momento justo, es decir cuando se está alimentando de sangre humana, para tener la oportunidad ideal de dispararle con unas balas especiales, las cuales deben estar correctamente bendecidas.
Debido a todas estas tradiciones que incluyen seres malignos y otras peculiaridades, la cuestión es muy conocida en el territorio y se han logrado obtener importantes aportes en torno al tema en el ámbito de la literatura, como en la novela “Nocturna”, o en el cine.

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