Un eclipse es un evento impactante y aún cuando actualmente tenemos información de sus características, no podemos negar que es una experiencia única para los que lo hayan presenciado ya sea solar o lunar.

Ahora imaginemos todo lo que un eclipse podía crear y hacer pensar en épocas y lugares distintos parte importante en una serie de mitos alrededor de ellos como ya lo hablamos en alguna ocasión.

Según algunas creencias:

Aztecas- tenían la creencia que un animal indefinido se come al sol.

Cakchiqueles (Guatemala de la cultura maya)- creían que un eclipse solar era más peligroso que uno lunar, ya que en el solar los espíritus diabólicos de toda clase salen de las profundidades de la tierra a atrapar a las personas.

Chinos- se supone que el eclipse es producido por un genio maligno que con su mano derecha oculta al sol y con la izquierda a la luna , y pensaban que al comenzar el fenómeno había que arrodillarse y golpear la frente contra el suelo, al mismo tiempo, sonar los panderos y tantanes (gongs) en cada población.

Griegos- durante el eclipse de luna este astro desaparece porque su personificación Diana, se marcha a las montañas de Icaria a visitar a Endimión.

Hindús- el demonio Ráhu se apodera del vino de la inmortalidad, que solo beben los dioses. Al beberlo el sol y la luna lo acusan con Vishnú, quien le corta la cabeza. Ráhu, en venganza corre atrás de los astros para castigarlos.

Mongoles- el demonio Araco persigue al Sol y a la Luna para devorarlos: mientras la población debe gritar con una gran fuerza para que el fenómeno cese.

Nehuas- el eclipse de sol se debe a que los jaguares atraviesan la oscuridad para comerse al sol. En Náhuatl se denomina al eclipse Tonatiuh Cualo, que quiere decir “cuando el sol es comido”

Peruanos- En un eclipse de Sol, el astro está enojado con el pueblo y se esconde para quitarles el calor y la luz, supone presagios de calamidades.

En un eclipse de Luna se cree que ella palidece por estar enferma: se teme que muera cayendo sobre la tierra, destruyéndola y aplastando a sus habitantes. Para evitarlo se atan perros a los arboles y son fustigados. Como la población considera al animal favorito de la Luna, es quien debe avivarla con sus aullidos y quitarle su debilidad.