San Andrés de la Cal y los duendes de la lluvia

“Junto a la estancia de San Andrés, en una cueva que está entre unas peñas de cal, antiguamente entraban ahí a hacer sus adoraciones, para ello los descolgaban con un mecate y sus ocotes o teas encendidas…” Testimonio de 1580

En San Andrés de la Cal se continúa practicando este ritual prehispánico el segundo viernes de mayo, antes de iniciar la siembra de maíz, sus habitantes acostumbran llevar ofrendas a los aires (duendes que viven en la orilla de los ríos y hormigueros)  en las siete cuevas localizadas en los alrededores.

Expertos ancianos se internan en sus oquedades, entre cohetones y repique de campanas y con un silbato llaman a los ouaques (ayudantes de Tláloc) para pedirles un buen temporal, a cambio les dejan una ofrenda consistente en comida y juguetes de diminuto tamaño “por que los aires o ayudantes de Tlaloc son pequeños como niños”.

Mientras se depositan las ofrendas, el pueblo permanece en ayunas. Al finalizar el ritual, la comunidad se dispone a compartir una comida consistente en mole y tamales.

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