El Nazareno y sus limones

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“(…) ¡Oh, Señor, Dios de los Ejércitos.

La peste aléjanos, Señor…!

En la esquina de Miracielos hubo una breve oscilación;

los portadores de las andas se detuvieron;

Monseñor el Arzobispo,alzó los ojos hacia la Cruz;

la Cruz de Dios,

al pasar bajo el limonero,entre sus gajos se enredó…

(…)¡Milagro! ¡Es bálsamo, cristianos,

el limonero del Señor…!”

Extracto del poema: “El limonero del Señor”

Andrés Eloy Blanco

En Caracas, Venezuela, se mantiene una tradición desde tiempos de la colonia española, en torno a la imagen del “Nazareno de San Pablo”, tradición comenzada con una imagen tallada en madera de pino proveniente de España en el siglo XVII y perteneciente a Felipe de Rivas, a quien, según la historia, se le apareció Jesús de Nazaret y le preguntó “¿Dónde me has visto que tan perfecto me has tallado?”.



Esta imagen llegó a Venezuela para entonces, y se ubicó en la Capilla de San Pablo el Ermitaño, por lo que comenzó a llamársele “El Nazareno de San Pablo” y se comenzó a sacar en procesión por la Iglesia Católica cada miércoles santo de la semana Mayor.

Un momento significativo en la historia de este país fue en el año 1597, cuando se vio afectado por una epidemia de escorbuto o peste del vómito negro. Los enfermos superaban la capacidad de los médicos y boticarios, y los muertos cubrían las calles.

La gente devota siempre por su “Nazareno” se agrupó a las puertas de la capilla y tras súplicas y oraciones fue sacado en procesión por la ciudad, sólo que en esa oportunidad la cruz del nazareno se enredó en un árbol de limón que sobresalía por encima de la pared de una casa. Se dice que los cargadores de la imagen tuvieron que detenerse por no poder con el peso en ese momento, y los limones comenzaron a caer sobre la frente del Jesús de Madera. La gente tomó el hecho como milagro, y dieron jugo de estos limones a los enfermos, que ciertamente sanaron y se erradicó la peste.

El limonero ya no existe, pero quedó inmortalizado con esta anécdota y con el poema de Andrés Eloy Blanco como “El Limonero del Señor”, y la Imagen del Nazareno de San Pablo, la misma de ese entonces, tallada en madera, continúa saliendo ahora desde la Basílica de Santa Teresa, en una procesión multitudinaria en Caracas, Venezuela, cada Semana Santa.



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