Perros, detectores de lo paranormal.

La percepción de los animales está científicamente comprobada que es diferente a la humana, esto es debido a que el oído humano es capaz de percibir tonos de frecuencia entre 16 Hz y 20 KHz,  en el caso de los perros 40 KHz y de los murciélagos 65 KHz. Las ondas sonoras con frecuencias mayores no nos producen sensaciones auditivas, tal como sucede con los sonidos ultrasónicos.

Así, los perros tienen 40 veces más células olfativas y aunque su vista no le permita identificar un objeto inmóvil a más de 300 metros, si lo puede oler.  Su rango de sonidos audibles es mucho mayor, pudiendo además orientar sus orejas, lo que les permite una mejor captación de los sonidos.

Gracias a estos avances científicos se puede considerar que no todos los sucesos son inexplicables, sin embargo hay ciertos fenómenos y comportamientos en nuestras mascotas, que no pueden ser explicados con razonamientos científicos.

Sin embargo, se sabe que los perros reaccionan a sonidos y vibraciones, siendo muy sensibles a los fenómenos eléctricos y barométricos, de modo que no es sorprendente que puedan sentir que va a llover, o detectar un terremoto o una erupción volcánica.

Éste tipo de comportamiento en las mascotas, hace pensar que poseen un sexto sentido denominado “percepción extrasensorial” o “detector paranormal”,  pareciendo que captan más que nosotros, y que saben más de ciertas cosas que nosotros.

Sin embargo existen testimonios y hechos probados que llevan este “Sexto Sentido” a otros niveles que escapan de toda explicación científica.

Algunos perros, saben cuando su amo está en peligro y se ponen tristes, o saben cuando su amo va a llegar a casa, incluso en horas poco habituales.

En mi experiencia, mi perro, se ponía muy inquieto y no paraba de llorar y rascar el techo días previos a un temblor. De igual manera cuando había eclipse lunar, no se podía mover, se quedaba encorvado.

Inclusive percibía las tragedias antes de ocurrir. Una ocasión tuve un accidente automovilístico, nada grave. Minutos antes de avisar en casa del percance, el estaba intranquilo y avisando que tenían que ir a mi habitación y acto seguido se acercaba al teléfono. Ya cuando al fin recibieron mi llamada, el siguió estando inquieto. Cuando llegué a casa, no me lo podía quitar de encima de tanta “fiesta” que me hizo

También sentía y comprendía la tristeza, en esos momentos nunca me dejaba sola y procuraba hacer cualquier tipo de gracia para dibujarme una sonrisa en el rostro.

Y un fenómeno aún más inquietante es el hecho de que ciertos animales pueden ver entidades espirituales, lo que se pone en evidencia cuando se ve a un perro ladrar o gruñir a un espacio aparentemente vacío, en donde posiblemente se encuentre un ser que no es posible de ser visto con ojos humanos.

(Pinky, donde quiera que estés, siempre te extrañaré.)

Comentarios

  1. Por yo

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