Perdóname

Liz y Sergio eran madre e hijo, Liz era asistente de un médico en un hospital particular, ella se había quedado con Sergio toda su vida y lo había intentado sacar adelante, pero Sergio era un niño que creciendo sin falta de padre no había podido ser un hijo bien criado, y más ahora que estaba en la adolescencia, Sergio tenía 14 años y estaba ya en segundo de secundaria, milagrosamente no había perdido el primero de secundaria, pero había reprobado 4 materias y tendría que presentar extraordinarios, cuando su madre se enteró de esto, le quitó la patineta que tanto amaba y se la confisco durante un mes.

Sergio al ver esto por parte de su madre se puso estudiar y logró sacar las cuatro materias que debía y así quedarse bien en segundo de secundaria, y por fin volvió a tener en sus manos esa patineta que tanto amaba, su madre muy contenta y diciéndole que cuando se aplicaba podía sacar las mejores calificaciones le compró un juego de casco y rodilleras pero Sergio nunca lo uso pues pensó que parecería tonto, y se quedaron guardadas en su closet incluso en la bolsa en las que venían.

Liz muy enojada por ver que su hijo no usaba lo que le había regalado, se molesto mucho con él y le dijo que no le volvería a regalar nada; pasaron los días y Sergio volvió a esa mala conducta característica, un día la llamaron a su trabajo para decirle que tenía que ir a la escuela por que si Fuji había sido encontrado fumando en los baños de la escuela; Liz muy molesta llegó con el director e cual llamó la atención a Sergio delante de ella y a ella misma por no corregir a su hijo, le dijo que estaba a punto de ser expulsado y que de pronto solo tendría 3 días de suspensión.

Liz no sabía que hacer con su hijo pero el trabajo la absorbía, tan solo iba a comer con su hijo a las 3 de la tarde y tenía que regresar al trabajo a las 4:30 para salir de nuevo a las 9, desafortunadamente necesitaba estar todo el día en el trabajo pues no tenía nadie más que viera por ellos, aunque su madre le había dicho que podían vivir con ella y así ahorrarse el dinero de la renta que pagaba y dedicarle un poco de tiempo a su hijo, pero Liz no quería ser dependiente de su mamá y nunca aceptó la ayuda.

Una tarde Liz olvidó unos archivos importantes en su casa y tuvo que regresar por ellos, los expedientes de unos pacientes que por error se había llevado dentro de un portafolios que justamente ese día no había llevado; entró a su casa y escucho ruidos en el cuarto de Sergio, le pareció raro y tomo el portafolios, lo depositó en la mesa y de nuevo escucho como si alguien estuviera dentro de la casa, no podía ser Sergio a esa hora todavía estaría en la escuela.

Se asomó al cuarto del joven y lo vio de lado sentado en la cama, cuando lo miró en su casa se enojó muchísimo pues seguramente se había ido de pinta; inmediatamente lo primero que hizo fue comenzar a gritarle, ¿Qué es lo que haces en la casa? ¿No deberías estar en la escuela?; alo que Sergio sin moverse de la cama respondió; Perdóname mamá; Liz muy molesta le respondió; crees que con un perdóname lo solucionas todo, es el colmo, no puede ser que no vayas a la escuela y estés de vago, Sergio giro la cabeza y Liz vio que tenía un fuerte golpe en el rostro y parecía ensangrentado de la cara, Liz muy molesta le dijo, ya ves por que te compre la protección para tu patineta, para que justamente no te pasen cosas malas y te lastimes, de seguro te caíste de la patineta, no es posible; muy molesta Liz estaba nublada por la ira de que su hijo se había ido de pinta y que el joven solo le respondiera “Perdóname” ; Liz seguía gritándole sin importarle los golpes pues seguro no sería nada malo pues el joven no parecía adolorido y solo permanecía sentado en la cama, de nuevo cuando Liz termino el regaño solo logró escuchar “perdóname mamá”; De nueva molesta por que era lo único que el joven decía comenzaría de nuevo a gritar cuando repentinamente sonó su teléfono celular, y respondió un poco exaltada.

Bueno, fue lo que dijo muy molesta y casi gritándole al teléfono; buenas tardes señora hablo de la escuela de Sergio; Liz muy molesta salió del cuarto de su hijo y se dirigió a la cocina a tomar un vaso al cual sirvió agua, ¿ahora que hizo este chamaco? Fue lo que le dijo a la persona que hablaba realmente enojada; no señora, tranquila por favor siéntese; Liz muy molesta siguió gritando diciendo, no es posible, de seguro se fue de pinta, el hombre que estaba ala teléfono le dijo que se tranquilizara y se sentara, Liz hizo caso y escucho lo que le decían, Su hijo sufrió un accidente cuando venía a la escuela en su patineta, calló de ella y  su cabeza impactó contra el suelo perdiendo la vida inmediatamente, esto pasó justo frente a la escuela; Liz giró violentamente su cuerpo y se dirigió corriendo al cuarto de Sergio, pero dentro de él ya no había nadie; no lo podía creer, si apenas unos minutos antes lo estaba regañando.

Liz colgó el celular y busco a su hijo por toda la casa y nunca lo encontró, abrió la puerta de su departamento y fue a buscar a su hijo a la escuela quizá se trataba de una broma de un amigo de su hijo; al llegar miró algunas patrullas frente a la escuela y vio que el director platicaba con ellos junto un acordonamiento en donde había un gran charco de sangre; el cual no pudo dejar de observar, para dejarse caer sobre el pavimento. El director corrió hacia ella y le platicó lo que había sucedido en su casa, pero nadie le creyó; y nunca se dejo de perdonar hasta la fecha por no haber perdonado a su hijo, que simplemente la había ido a ver para que le otorgara su perdón.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *