Mitos y creencias en torno al Sol

En la antigüedad, se creían cosas como que la insolación no era debida al exceso de exposición al sol, sino que el espíritu de este se metía en la cabeza de la persona y lo enfermaba, teniendo entonces que realizar una serie de conjuros y danzas que terminaban cuando pasara el efecto de la insolación.

Y es que el Sol, el Astro Rey, ha sido centro de numerosos mitos y leyendas en todas las civilizaciones desde tiempos inmemoriales. Se ha considerado (Y aún se considera) símbolo del éxito y el triunfo. El Sol representa poder, y domina sobre el corazón y el ojo derecho de las personas.

Se le considera “Masculino” desde el siglo XVI, ardiente y de buenas influencias, por lo que se ponían bajo su protección reyes, caballeros, plateros, el oro, las piedras preciosas y todo cuanto representaba gran valor, y como dato curioso, se le dedicaba el domingo al culto al Sol por representar a Dios (¿Podría ser que la Iglesia Católica adoptara esta tradición pagana y lo convirtiera en su santa misa de los domingos?).

Una de las creencias más curiosas con respecto al Astro Rey, es que cuando se quería encontrar a alguien perdido, o lograr el amor de alguien en particular, se hacía uso de un Conjuro al Sol donde se entraba en una habitación oscura y se dejaba entrar sólo un rayo de sol, se fingía atraparlo en un frasco y se entonaban cantos a la Virgen y al Arcángel Gabriel. Obviamente no funcionaba siempre pero se le tenía respeto al conjuro y sobre todo al Sol.

Actualmente estas tradiciones han perdido vigencia, sin embargo el sol sigue influenciándonos consciente o inconscientemente y al soñar con un sol radiante salimos de casa seguros de que alcanzaremos algún éxito, o se realizan las meditaciones diarias a la luz del sol al amanecer para “Cargarnos con su energía” y hay muchas personas que colocan sus gemas al sol para que se “Carguen” y les brinden protección.

Todo ello simplemente hace que el Sol, además de ser nuestro centro del sistema planetario, sea nuestro Astro Rey y símbolo de poder por excelencia.

 

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