Mitos y creencias en torno a las serpientes

Ya desde el principio de los tiempos, la serpiente ha sido “Marcada” como representante del mal. Se supone que por una serpiente llegó el mal, el pecado y la perdición a la humanidad, pues fue una serpiente que engañó a Eva para que convenciera a Adán y de ahí en adelante conocen la historia.

Es a partir de este hecho que la religión cristiana muestra siempre a sus más importantes figuras pisando a la serpiente, o hacen alusión a este animal cuando se refieren a la encarnación del mal y esas cosas. Lo curioso es que no en todas las religiones es así, y la serpiente, maligna para los cristianos, es sagrada en la India, e incluso tiene un templo dedicado en su honor, al que miles de devotos se acercan a llevar leche como ofrenda.

En términos generales, las supersticiones en torno a las serpientes se han extendido todo el mundo. Tanto que en algunos países es de mal agüero conseguir una serpiente en el camino, tanto como para otros lo es el gato negro (Yo también lo vería como mal agüero, en especial si es una serpiente de cascabel… ¿Por qué lo vería como buena suerte?).

Hay sitios como Andalucía y Castilla donde incluso mencionar el nombre del animal (Serpiente o culebra) es de mala suerte y si se hace hay que tocar madera en seguida para que no pase nada malo.

Contrario a esto, hay otros lugares donde la piel de la serpiente es muy apreciada como amuleto para espantar maleficios, proteger animales y evitar posibles incendios, así como para acelerar el proceso a una parturienta y calmarle el dolor o para cicatrizar heridas. También los dientes de la serpiente sirven como amuleto.

En sí las serpientes (Toco madera) tienen un lugar importante en la cadena alimenticia, y ecológicamente hablando tienen todas su grado de importancia, pero por lo demás es realmente la piel lo que sirve como amuleto, porque la serpiente como tal, por mi parte no tiene defensa y consideraría de una suerte terrible topar con alguna en el camino, incluso preferiría el gato negro. Bellísimas, pero de lejos, o en un serpentario, o en uno de esos interesantísimos e impactantes programas de vida animal en televisión.

 

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