¿Meditar? ¿Por qué? Y ¿Cómo?

Siempre pensé o concebí la meditación como la forma de conectarse con Dios-Universo. Que sin importar el sitio, atuendo o momento del día, podía tomarme unos minutos para “Establecer contacto” agradeciendo, pidiendo respuestas, o simplemente contemplando. Muchos piensan que la meditación es mucho más que esto e involucra todo un proceso de preparación, física y mental. En ambos casos es correcto.

Pero todo no tiene que ser tan complicado ni exclusivo para quienes tengan esta preparación, sean vegetarianos y practiquen yoga. Insisto en que cualquiera puede tener sus momentos de meditación por simple salud mental y espiritual, pues la meditación es una herramienta excelente para reducir tensiones y practicándolo a diario puede llegar a ser habitual y muy sencillo, se mejora el humor y la actitud ante la vida.

Podemos aprender a meditar, siguiendo estos sencillos pasos:

1. Hagámoslo a diario, eligiendo una hora y lugar fijos para ello, se recomienda al levantarse o al ir a dormir, y lo ideal es crear un hábito.

2. Mirando hacia el Este o el Norte, nuestra postura ha de ser erguidos, de pié o sentados pero con la cabeza, cuello y espalda alineados, y de manera cómoda.

3. durante las sesiones debemos enseñar a nuestra mente a estar tranquila. No será fácil en principio, pero por repetición se puede lograr. No esperen lograrlo todo el primer momento y no se obliguen ni se estresen. Todo con calma…

4. Regular y controlar la respiración haciéndonos conscientes de ella, es fundamental y nos ayuda a concentrarnos. Inhala, exhala…

5. Se puede fijar también un punto focal, ya sea interno, en la mente, o externo, algo material que tengas a la vista, todo depende de cómo se esté más cómodo, si con los ojos cerrados o con los ojos abiertos, porque la comodidad es fundamental.

8. Llegará un momento, quizás el primer día o quizás desde el quinto, eso es lo de menos, que la meditación te llevará a un estado de tranquilidad, en el que somos conscientes de todo nuestro cuerpo y nuestras emociones, y también de nuestro entorno. Este momento puede durar unos minutos o podemos extenderlo hasta una hora, es lo recomendado, lo importante es que estemos bien, que alcancemos la relajación y concentración necesarias para establecer pautas en nuestro interior como individuos y en nuestra vida como parte de un todo.

Practíquenlo, el sólo hábito de mejorar la respiración ya nos aportará innumerables beneficios.

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