Arcilla para sanar y embellecer.

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“Del polvo venimos y a él retornaremos”; de la Biblia y otros textos antiguos para acá se dice que venimos de la tierra, por lo que la lógica indica que si la tierra es parte de nosotros o viceversa, para algo nos ha de servir, más que para construir o sembrar. Si nos vamos a lo científico vemos que la composición de minerales en nuestro organismo es similar a la que contiene la tierra, específicamente la arcilla: Aluminio, sílice, magnesio, calcio, hierro y potasio, entre otros, en la misma proporción. La tierra entonces contiene todo lo que requiere el hombre.

Si lo vemos desde la perspectiva de la sabiduría ancestral conseguiremos chamanes, maestros, gurúes e infinidad de abuelas que tienen la arcilla entre sus recetas curativas para múltiples síntomas. En mi caso particular hasta he tomado agua de arcilla, la cual se deja en reposo toda la noche y se toma al levantarnos antes de cualquier otra cosa.



La arcilla se recomienda, por su alto contenido en magnesio, como regeneradora de células, tónico, estabilizador del sistema nervioso, depurativo del hígado, antiséptico de uso interno y externo, entre otras cosas. De allí que se utilice ampliamente también en tratamientos de belleza. La forma en que más se utiliza para fines curativos es como cataplasma, que por ejemplo, usándola caliente y fría sobre el abdomen actúa como desinflamante efectivo en casos de colitis aguda. También en casos de quemaduras es un calmante de primer orden: Se aplica sobre la parte afectada, se deja secar, se humedece y se cambia por una nueva aplicación hasta desaparecer el ardor y la inflamación. Luego de usarla debe ser desechada pues absorbe las toxinas de la zona afectada.

Como tratamiento de belleza también se utiliza en forma de máscara (Sola o combinada con limón para pieles grasas, miel o huevo para pieles secas, pepino o frutas astringentes para pieles grasas y mixtas) cataplasma, compresas, baños y hasta como colirio. Para utilizar la arcilla se debe preparar en envases plásticos, de madera, cerámica o cristal, pero jamás en objetos metálicos, y debe disolverse con agua de lluvia, mineral, destilada o de mar. Aprovechemos entonces de manera óptima los dones de nuestra Madre tierra!

 



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