Los fantasmas y la música (Yaracuy, Venezuela)

Estaba ensayando con el Coro Sinfónico al cual pertenezco, cuando la nieta de una de mis compañeras sopranos se acerca y le pregunta: “¿Es verdad que en esta escuela hay fantasmas que caminan por los pasillos?”, mi amiga, con una tierna mirada y una sonrisa cargada de confianza, le respondió: “Tranquila mi niña, debes saber que donde está la música, no pueden estar los fantasmas”, tras lo cual, ambas voltearon hacia mí y sus miradas pidieron la afirmación de lo que decía mi amiga…

¿En qué se basan para decir que “Donde está la música no entran los fantasmas”?  La escuela en cuestión es un edificio que fue desarrollado originalmente a mediados del siglo pasado, y desde entonces sirvió de convento por muchos años, tras lo cual fue también un internado de niñas y finalmente un hogar para niños en situación de abandono, antes de ser adquirido por el Sistema de Orquestas y Coros de Venezuela, que lo convirtió en nuestro actual templo de la música coral y orquestal.

Con tantas almas que pasaron por ahí, con tantos martirios que pueden haber vivido, tantos niños con sus risas naturales pero también con los pesares que implica el abandono… ¡Con tanta historia entre esas paredes! Es hasta lógico que haya quedado impregnado el lugar de las energías de todo ello. ¿Se podrá pensar que la música es suficiente para borrarlo?

Por si fuera poco, el antiguo edificio está al lado del antiguo Conservatorio de Música “Blanca Estrella de Méscoli” (Yaracuy, Venezuela), con el cual ahora se comunica. En este Conservatorio es donde los cantantes solistas hacemos entrenamiento de voz y son muchos los que mientras vocalizan escuchan una “Voz de más”, por lo general, femenina. Yo misma la he escuchado durante mis vocalizaciones. Entonces… No debe ser tan eficaz la música para ahuyentar fantasmas.

Lo raro es que todos se han “Adaptado” a la idea de tropezar en los pasillos con niños desconocidos y al instante ya no verlos más, o con la “Supuesta Monja” que dicen pasea por la parte más antigua del edificio (Cosa que aún no confirmo). O a cantar con una soprano que parece competir con el resto… sin temor alguno. Así que, en cuanto a la nieta de mi amiga Elvira, no quise mentir, pero di una respuesta inteligente: “Mi niña, donde se hace música, nada podrá asustarte, ve tranquila”.

 

Comentarios

  1. Por Marling

    Responder

  2. Por jei

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *