Pues esto sucedió hace algunos años y este evento me fue contado por una señora que trabajo durante breve tiempo en el metro; esta persona dentro de esta historia será llamada “Lupita”.

Lupita era una recién egresada del IPN durante los años ochentas, la joven tenía familia trabajando en el transporte colectivo metro y había sido ubicada por palancas dentro de este trabajo; ella siempre había querido conducir un tren del metro y esto lo pudo lograr después de un par de meses de entrenamiento y faltando algunos chóferes del transporte naranja por vacaciones de muchos de ellos.

Estuvo en entrenamiento por cerca de 3 semanas siendo instruida por don Carlos un personaje que estaba a punto de jubilarse, el tren que le fue asignado por casi dos meses pertenecía a la línea dos del metro, la línea azul.

Conforme fueron pasando los días Lupita y don Carlos fueron volviéndose muy buenos amigos y cada día que pasaba era mejor manejando el tren;  un día don Carlos le recomendó que no estuviera hasta muy noche dentro del metro, pues había ciertas historias  que le habían sucedido que mucha gente no podría soportar, dentro de ellas una que le había mandado a terapia sicológica, cuando una joven de 17 años se tiro a las vías frente a sus ojos y el no había podido frenar.

Lupita atenta a sus historias le dijo que a ella esperaba nunca le pasara eso; una recomendación de don Carlos fue que nunca se quedara mucho tiempo entre la estación de panteones y cuatro caminos, que ahí sucedía algo muy raro y tenebroso; a lo cual Lupita solo soltó una carcajada diciéndolo que ella no creía en fantasmas ni en muertos; don Carlos se puso serio y le dijo que eso estaba muy bien, que el tampoco lo hacía hasta que un día le ocurrió algo muy raro, lo cual dijo no le quería platicar; lo único que le platico es que en ese tramo del metro entre panteones y cuatro caminos, se encontraba un panteón, y que muchas de las tumbas fueron removidas en la construcción del metro y que por eso las almas habían regresado y se manifestaban, Lupita dio otra carcajada y lo único que dijo fue “hay don Carlos por que le gusta espantarme” y nunca más se volvió a hablar del tema.

Lupita paso sus primeras semanas muy bien ya sola y extrañando a don Carlos el cual hacía mas ameno el viaje contándole miles de historias del metro, de su familia y de cómo le gustaba el futbol; llegando por su último viaje pasadas de las 12 de la noche llegó a la terminal de taxqueña, en donde bajo del tren para dirigirse a su superior; lo saludo y le dijo que ya se iba que tenía mucho sueño por su horario por la noche, el cual apenas llevaba 3 días.

El supervisor la volteo a ver y le dijo, Lupita me da mucha pena pero ya no hay conductores de tren y necesito que pruebes un tren que acaba de ser reparado, solo te pido que lo lleves lo más rápido que puedas de taxqueña a cuatro caminos y de regreso, ya avise a la gente que hace la limpieza en los túneles que no bajen hasta que se les indique y ellos ya quieren comenzar a trabajar.

Lupita de mala gana prendió el tren y molesta lo llevó; a donde se le indicaba, pensativa y muy molesta llevó lo más rápido que pudo el tren a la estación pero entre panteones y cuatro caminos el tren comenzó a vibrar de forma extraña y lo detuvo para que no fuera a pasar algo raro; habló por radio con el supervisor pero no tuvo ninguna respuesta; a lo lejos logó ver a un joven sobre las vías lo cual hizo que se enojara aún más, pues era una irresponsabilidad por parte de su supervisor el cual le había dicho que los servicios no empezarían sino hasta que ella regresara, toco el claxon para que el joven la viera pero el siguió caminando por el túnel; de nuevo toco el claxon solo para lograr ver a dos nuevos individuos en los túneles.

Ya muy molesta intentó bajar del tren para decirles que se movieran pero derepente la luz se fue en su totalidad, lo cual hizo que se paralizara del miedo por que no se lograba ver nada.

Después de unos segundos la luz volvió y vio como caminaban cerca de unas 20 personas entre hombres mujeres y niños por las vías; inmediatamente cerro la puerta del vagón pues recordó lo que le había platicado don Carlos, prendió el tren y justo cuando lo hizo las personas se desvanecieron en el aire.

Ya aterrada llegó a 4 caminos e intentó buscar a alguien para platicarle lo sucedido, pero no logó encontrar a nadie y dejo el tren estacionado en la terminal de 4 caminos y salió del metro para tomar un taxi y dirigirse a su casa.

Lupita platico lo sucedido al taxista e incrédulo solo la escuchaba, ella estaba llorando y pálida llegó a su casa y nunca más volvió a poner un pie en el metro capitalino, yo le creo por que ni siquiera se acerca a las entradas de las estaciones y se sobresalta cuando esta cerca de una.