La Novia de Culiacán

Categorías : Leyendas Urbanas
Por:

la novia de culiacán. listoSiempre vemos acá en Cazamitos leyendas sorprendentes, interesantes y llenas de misterio, pero pocas veces nos topamos con leyendas “Vivas”; me refiero a esas que relatan la historia de alguien a quien aún se le recuerda, con quien muchos hasta llegaron a tropezarse… Tal es el caso de la leyenda de “La Novia de Culiacán”.

Particularmente ya había escuchado al respecto pero no me había detenido a saber más. Imaginaba que se trataría de una historia como la de “La llorona” o alguna entidad de la que nadie tiene certeza del momento exacto en el que vivió. Hasta que me enteré que era una especie de ícono para Culiacán… Ahí sí me interesó… Y me conmovió…

No se trata de una entidad,-Pensé– Es una leyenda viva… Todo comenzó alrededor de los años 50 aunque muchos aseguran que fue exactamente en el año 48 cuando Lupita y Jesús decidieron casarse. Ya tenían un tiempo de novios y todos hablan de su noviazgo como un amor que inundaba los espacios.



Lupita, enamorada como nadie, comparte su dicha con su amigo de la infancia, Ernesto, a quien quería y consideraba mejor amigo. Eh aquí el error… Pues Ernesto estaba enamorado de Lupita, quizás desde siempre, y la noticia de su matrimonio con Jesús lo entristeció, pero no se lo demostró a Lupita, quien siguió feliz con sus trámites de boda.

Todos cuentan que el gran día llegó, era domingo y la Catedral de Culiacán estaba repleta y con los mejores adornos. Y llegó bellísima Lupita, de blanco y desbordando felicidad, aunque a muchos les pareció mal presagio que llegara la novia antes que el novio, sin embargo Lupita esperó y nada podía desestabilizarla entonces pues sabía que Jesús, su amado no le fallaría. Y así fue. Jesús llegó pero justo al entrar, también llegó Ernesto, quien de un disparo en la cabeza dio muerte al novio…

Hay quienes dicen que Ernesto huyó de la Iglesia enloquecido, otros dicen que tras disparar a Jesús se disparó a sí mismo y murió también… Lo cierto es que ese día, Lupita se quedó sin habla y con la mirada perdida, hasta el siguiente domingo que se puso su vestido blanco de nuevo y se fue, caminando hasta la catedral de Culiacán, y así cada domingo durante unos 30 años, hasta que murió, alrededor de los 80.

Lupita Leyva Flores,  la “Novia de Culiacán”, representa hoy día para ellos la esperanza, pues dicen que cada domingo llegaba con su más preciado traje a la Catedral, sólo por la esperanza de que Dios le retornaría el Amor perdido aquél domingo de su boda.



Comentarios

Comentarios

Artículos relacionados
Tema Cazamitos por: Carlos de la Torre 2017.