panteon_doloresEsta historia trata de cómo la superstición de algunas personas puede acabar con su bienestar incluso con su calidad de vida, esta historia se sitúa alrededor de 1820.

Mariano era un cartero originario de Puebla, el cual realizaba viajes alrededor de toda la República mexicana para entregar cartas y paquetes postales, Mariano tenían la creencia de que los panteones eran los lugares más seguros para pasar la noche, puesto que ningún ladrón se atrevería a pasar de noche por estos lugares y esto era cierto, pues en esa época la superstición estaba en su máximo esplendor,  obviamente Mariano no creía en ninguna superstición y eso le permitiría dormir plácidamente sabiendo que sus paquetes estaban seguros.



Una noche como cualquier otra, Mariano decidió entrar a un panteón en la ciudad de Guanajuato para dormir plácidamente, encontró una crítica abierta acomodó sus cosas y si dispuso a dormir, a media noche, escuchó el ruido de cadenas y escuchó como si alguna persona se acercara, por reflejo o curiosidad se asomó fuera de la cripta, el velador del panteón era la persona que estaba haciendo su ronda nocturna, al ver a Mariano, salió corriendo del lugar completamente despavorido, confundiéndolo con alguna aparición, evitando de esa forma cualquier oportunidad de aclarar el malentendido.

El tiempo pasó, Mariano siguió durmiendo los panteones sin mayor dificultad y realizó sus entregas a lo largo de su vida sin ningún problema, hasta el día que le tocó regresar la ciudad de Guanajuato, Como ya estaba viejo y sus huesos le dolían al dormir prácticamente la intemperie, decidió quedarse en una casa que ofrecía alojamiento, encontró a un señor con la mirada fija en un punto, completamente demacrado, al pasar la noche platicó con la esposa del señor acerca de la condición éste presentada, la señora le mencionó que está así desde hace varios años cuando trabajaba de velador en el panteón y vio claramente salir de la cripta a un muerto, de inmediato recordó el incidente y se dio cuenta que el era el culpable.