El choque

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Agradezco esta historia a mi amigo Alejandro, quien me la platico amablemente para que yo pudiera escribirla para ustedes.

Luis y Miriam eran esposos de apenas dos años, se conocieron en la universidad y su noviazgo duro 4 años para por fin volverse marido y mujer, ambos se querían mucho y últimamente estaban en constante pugna, ya que Luis moría por tener un hijo y Miriam todo lo contrario, pues antes de casarse incluso cuando apenas eran novios ambos habían dicho que ninguno quería tener hijos cuando se casaran, así que esto hizo que las peleas aumentaran frecuentemente con el joven matrimonio, pues Luis veía a todos sus amigos del trabajo y antiguos amigos, todos con hijos recién nacidos, muy probablemente esto había despertado la curiosidad en Luis y ahora siempre insistía con eso a su mujer.

Miriam por su parte, a pesar de que era realmente paciente ya estaba harta de que Luis tan solo hablara de eso, no había día en que ellos no pelearan discutiendo siempre lo mismo pero Miriam permanecía firme con su decisión; y estaba dispuesta a seguir peleando por lo que ella consideraba sus ideas muy válidas; una tarde recibieron una llamada de unos amigos muy cercanos de la pareja; eran conocidos de la universidad y gente que frecuentaban cotidianamente; Francisco y Liliana los querían visitar para platicar con ellos, así que Miriam acepto que los visitarán esa tarde después de que ambos regresaran del trabajo.

Miriam llegó primero a su casa y preparo un refrigerio para los invitados, ese día Luis llegó un poco serio y antes de que llegaran sus amigos invitó a su mujer a sentarse en la mesa de la cocina y tuvieron una pequeña charla; Luis estaba decidido a desistir con el intento de que Miriam se embarazara, pues le dijo que prefería que tuvieran una relación cordial como siempre la habían tenido antes de que se pelearan todos los días por la misma situación; Miriam muy contenta abrazó a su marido y le dio un beso como hacía tiempo no lo hacía, ambos quedaron conformes y se dispusieron a seguir preparando el refrigerio para sus comensales.

Justo terminaron de recoger la casa cuando el timbre sonó; se trataban de Francisco y de Liliana los cuales pasaron como cotidianamente lo hacían ya que eran grandes amigos de la pareja, se acomodaron en los sillones de la sala cómodamente, e invitaron a los anfitriones a sentarse.

Les dieron una sorprendente noticia, se casaban dentro de dos semanas, Miriam y Luis muy contentos los abrazaron y felicitaron y les preguntaron el ¿Por qué tan apresuradamente? Ellos respondieron que ya querían pasar su vida juntos y  añoraban un bebé, Luis y Miriam se miraron fijamente y sin decir palabras sintieron algo removerse en sus adentros; de nuevo felicitaron a la pareja, les invitaron unos bocadillos y los pasaron a la mesa de la cocina, pues ellos eran amigos de confianza y no había necesidad de poner la mesa del comedor.



Les comentaron que la boda sería en Cuernavaca y que ellos serían padrinos de lazo, a lo cual aceptaron inmediatamente y así pasaron la velada muy contentos hasta que se fueron, ambos recogieron lo que se había utilizado para la reunión y un poco cansados se dirigieron a la cama, se pusieron sus pijamas y se recostaron; nadie dijo nada sobre el bebé que sus amigos pensaban tener pero ambos lo tenían en la cabeza.

Así transcurrieron las semanas y el día de la boda se acercó, así que salieron un día antes por la noche, un viernes justo después de terminar sus labores para quedarse en un hotel en Morelos para que pudieran llegar a tiempo a la boda por la mañana.

Salieron muy entrada la noche y un poco cansados por su día de trabajo; Luis tomó el auto y se dirigieron a la carretera; pasaron la caseta de cobro y siguieron su viaje, extrañamente la carretera venía realmente vacía, y así siguió una muy buena cantidad de tiempo; hasta que repentinamente vieron a una mujer joven realmente desesperada haciéndoles señas de que pararan; pero Luis siguió con su viaje regañado por Miriam hasta que dos minutos después convencido por su mujer regresó par buscar a la joven.

Su esfuerzo fue en vano, pues no lograron encontrarla, sin embargo unos metros atrás de donde la habían visto vieron un boquete en la barda de contención así que se hicieron en reversa y vieron un auto estrellado en un árbol, de inmediato, llamaron por celular a la policía y no pasaron ni diez minutos cuando la patrulla federal de caminos llegó al siniestro y tomó sus datos; la ambulancia se aproximó y salieron los paramédicos, pronto Miriam vio como sacaban a su conductos sin vida y del lado de copiloto una mujer ensangrentada y desfigurada, rápidamente los paramédicos la depositaron en el piso pero fue inútil, dijeron que tenían aproximadamente dos horas muertos; cuando la pareja escucho esto, se les subió la sangre a la cabeza y se miraron fijamente, pues apenas hace unos minutos acababan de ver a la mujer pidiendo ayuda; repentinamente se escucho un llanto en la parte trasera del auto, y los paramédicos de nuevo se asomaron y vieron un bebé en la parte posterior del vehiculo entre el asiento del copiloto y el asiento trasero, casi debajo del asiento del copiloto; los paramédicos dijeron que era un milagro que si ellos no se hubieran dado cuenta la criatura pudo haber pasado horas en el auto y sin que ellos lo notaran, así que sacaron a la criatura y rápidamente fue llevada al hospital para hacerle estudios.

La pareja siguió su rumbo platicando de la mujer que habían visto y ambos coincidieron que cuando la vieron no estaba ni siquiera ensangrentada y mucho menos desfigurada; y que se trataba de ella pues llevaba la misma ropa con la que la habían sacado del vehículo.

Miriam volteó a ver a Luis y le dijo que quería tener un bebé; que esto era una prueba del cielo para que ellos lo hicieran; y así fue, meses después Miriam estaba embarazada de una linda niña a la cual llamaron Mariana, justo como la bebé que salvaron ese día en el accidente.



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