Leyendas Urbanas. La tormenta

Esta leyenda la escuche hace un par de años cuando junto con unos amigos se contaban historias de terror y leyendas un poco macabras, esa noche creo que esta historia fue la que más miedo nos dio a todos pues desafortunadamente estaba lloviendo a caudales y ninguno pudo conciliar bien el sueño por esto que les contare a continuación.

Desafortunadamente un año atrás la hermana más pequeña de Carolina había fallecido en un terrible accidente automovilístico, apenas tenia 14 años de edad y su nombre era Sonia, Carolina la extrañaba muchísimo pues era su mejor amiga, todo sucedió un día en que la madre de la mejor amiga de Sonia las recogía de la escuela y un joven imprudente a alta velocidad se quiso pasar un alto y choco de costado contra la puerta lateral en donde se encontraba al joven.

Para Carolina fue muy difícil reponerse de esta terrible pérdida más que para cualquiera de la casa, incluidos sus padres quien aún la extrañaban pero no como lo hacia la joven de 16 años.

Tuvieron que cambiar a Carolina de escuela para que cambiara de aires e intentara hacerse de alguna amiga, pues se la pasaba llorando en la cama de su hermana, la cual no había querido que sus padres quitaran a pesar de que le habían insistido hasta el cansancio; la cama aún se encontraba junto a la cama de Carolina sobre la misma habitación que ambas niñas compartían en la misma posición y con la misma colcha de pequeño pony que su hermana adoraba.

Pasaron los meses y Carolina se fue acoplando mejor a la nueva escuela aunque todavía lloraba a ratos en la cama de su hermana pues todo le recordaba a ella dentro de su habitación, incluso su mamá le había propuesto en cambiar cuartos, a lo que ella se negó rotundamente. En la nueva prepa Carolina había conocido a una niña llamada Norma la cual pasando el tiempo se volvía su mejor amiga; hasta que un día Carolina invitó a Norma a pasar una noche en su casa, a lo cual la madre de Carolina apoyo pues era muy bueno ver que su hija se olvidaba un poco de su hermana y decidía rehacer su vida.

Esa noche Carolina le platicó algunas historias que solía contar a Sonia a su nueva amiga Norma, eran realmente tenebrosas y ambas niñas estaban a solo la penumbra de la lámpara de la cocina sentadas en la mesa en la que acostumbraba a desayunar y cenar la familia.

Pasado un rato la mamá de Carolina les dio las buenas noches y subió a su habitación para hacerle compañía a su esposo; las niñas todavía se quedaron contando historias de terror hasta muy altas horas de la madrugada; Norma le dijo a Carolina que estaba muy cansada y que quería dormir; Carolina un poco pensativa pensó que sería mejor que durmieran en su habitación y que ella se quedara en la cama que había sido de su hermana. Todavía un poco pensativa Carolina le dijo a su amiga que la siguiera y así lo hicieron.

Carolina se sentó sobre la cama que le había pertenecido a Sonia, su hermana y le dijo a su amiga que podía ocupar la suya para dormir; todavía siguieron contando historias de terror por un breve periodo mientras afuera caía un diluvio y los relámpagos las fueron poniendo más nerviosas.

Derepente ya a punto de dormir un trueno resonó en la ventana de la recámara y ambas niñas saltaron asustadas; Norma le dijo a Carolina “Dame la mano tengo miedo” y así lo hizo la joven; posteriormente ya con las manos entrelazadas durmieron hasta la mañana siguiente cando la madre de Carolina les gritó para servir el desayuno.

Durante el desayuno los padres de Carolina les preguntaron a las jóvenes como habían pasado la noche a lo cual platicaron que estaban nerviosas y después de ese terrible relámpago, se habían dado la mano.

La madre de Carolina volteó y le pregunto a su hija si habían movido la cama pues las distancias entre ambas eran imposibles para que durmieran agarradas de las manos; ambas amigas se quedaron mirando y negaron con la cabeza y el geto de la madre fue de extrañeza, mientras su padre les dijo, esto es imposible; no puede ser, las distancias son gigantes entre las camas, los separa un closet de distancia; las niñas se quedaron viendo fijamente y sin decir nada subieron corriendo a la habitación y se tumbaron en la respectiva cama que les había tocado la noche anterior.

Las amigas estiraron los brazos solo para darse cuenta que era imposible tomarse de las manos y que existía mas de un cuerpo de distancia para poderlos tomar.

Norma salió corriendo de la casa y fue durante años la mejor amiga de Carolina, aunque nunca más volvió a poner un pie sobre ella, después de que no se supo quien o que le había agarrado la mano.

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