Leyendas de la ciudad de México: La caminante del centro

De nuevo les escribo gracias a un testimonio de uno de nuestros lectores; le agradezco a esta persona que prefiere permanecer anónima; En esta ocasión el nombre que utilizaremos para mantener anónimo a nuestro lector será Luis, quien es un comerciante del centro de la ciudad de México; el cual tiene su comercio sobre la calle de Colombia casi esquina con Argentina.

Era diciembre de 2010, gracias a algunas leyes del gobierno de la república los comerciantes ambulantes fueron reubicados en plazas y la calles por fin se veían despejadas en el centro de la capital mexicana, esto a Luis le había traído mejores ventas pues era un comerciante establecido que vendía mochilas y juguetes sobre la calle de Colombia, la verdad es que cuando estaban los ambulantes no le iba mal, pero ahora sin ellos le iba mucho mejor pues su establecimiento ya era mas visible, el negocio estaba trabajado por toda su familia, su esposa Marta y sus dos hijos adolescentes Pedro y Rosa.

La temporada de diciembre era la mejor del año a veces Luis tenía que ir por mercancía con su proveedor hasta 2 veces en el día pues todo volaba y sobre todo por que manejaba precios muy accesibles;  unos días antes de noche buena Luis logró conseguir un nuevo distribuidor para sus juguetes, don Julián que era su vecino de negocio le había contactado con esta persona, la gran ventaja es que la mercancía llegaba a tan solo unas cuadras de su negocio muy cerca de Tepito, a Luis no le daba miedo la zona que es un poco insegura pues conocía prácticamente a todos, incluyendo a los delincuentes de la zona, pues su puesto había sido heredado de sus padres y toda la vida había trabajado y vivido en ese local.

Los vecinos de la zona contaban muchas historias terroríficas de la zona, desde muchos asaltos y asesinatos por gente que vive por la zona hasta increíbles historias de terror; aunque a Luis le preocupaban más los vivos que los muertos como lo había expresado muchas veces, estaba más preocupado por un asalto a su persona pues no creía en absoluto en fantasmas, era realmente incrédulo de los fenómenos paranormales hasta que le sucedió algo que le cambiaría la vida.

Luis estaba feliz había conseguido comprar un lote de juguetes de moda por un fantástico precio, la desventaja que tenía es que la mercancía le sería entregada un día Miércoles por la noche pues el camión llegaría cargado y muchos vendedores también sabían de su existencia, por lo que su vecino Julián le había recomendado que llegara a buena hora para apartar los mejores juguetes, Luis sabía que era peligrosa la zona por la noche por lo que le pidió a su cuñado que lo acompañara ese día. La jornada de trabajo transcurrió sin percances y como todos los días cerro su negocio a las 7 de la noche, se despidió de su esposa e hijos y adentro prendió la televisión y se tumbo en bolsas llenas de peluches para esperar a su cuñado, cuando menos lo pensó lo despertó el celular que tenia en la bolsa del pantalón, un poco somnoliento aún contesto a su cuñado el cual le avisaba que no podría llegar pues su sobrino estaba a punto de ser operado de apendicitis.

Un poco molesto Luis vio el reloj de su celular para darse cuenta que ya eran las 10 de la noche y en tan solo unos minutos tenía que estar a unas cuadras de ahí, así que abrió de vuelta su negocio y saco su diablito para posteriormente cerrar la puerta de la cortina y se dispuso a ir hacia el lugar pactado.

Un poco nervioso recorrió las solitarias calles del centro pero llegó sin ningún inconveniente, vio muchos conocidos y espero platicando con algunos de ellos hasta que por fin llegó el camión cargado y todos recibieron sus pedidos; Luis cargó su diablito lo amarró con precaución y se dirigió a su local.

Pasada una cuadra de donde se encontraba dio la vuelta y vio como a media cuadra una mujer de aspecto raro, parecía una mujer de unos veintitantos que se dirigía hacia él, amablemente la mujer saludó a Luis y le preguntó que es lo que transportaba, Luis comenzó a hacerle la platica y se dio cuenta que la mujer no tenia malas intenciones y lo encaminó hacia donde se dirigía, la mujer era realmente agradable y platico de principio a fin con él.

Luis a lo lejos vio unos jóvenes que habían estado con él a la hora del cargamento y redispuso a meterse a la misma calle, pero la joven lo tomó del brazo y le dijo que mejor se fueran dos cuadras más para que la acercara a su casa pues no quería ir sola; Luis accedió y siguió de frente, dos cuadras después dieron vuelta a la derecha y Luis preguntó donde es que vivía, la mujer paso de largo la pregunta y le respondió con la pregunta de ¿Dónde se encontraba su negocio?, Luis le dijo la ubicación correcta y la mujer le respondió que solo faltaban 3 cuadras que lo acompañaría para que no se fuera solo y que después  él le hiciera favor de regresarla a su casa; Luis un poco inconforme aceptó y siguió caminando hacia el negocio, la mujer no dejo de hablar un minuto y por fin estuvieron frente al local; Luis sacó las llaves de la puerta y se dirigió a abrir el local, volteo a preguntar a la muchacha si algún día había visto su negocio y para su sorpresa vio como la mujer desaparecía en forma de vapor y escuchando unas palabras que venían de la nada diciendo “a la gente buena no le toca morir aun”

Luis pasmado del miedo ingresó rápido las cajas de juguetes del diablito y después de tan solo unos segundos por la adrenalina cerró el local con todo dentro y corrió hacia el eje central y llegó en tan solo unos minutos, pensando que este eje se encuentra a numerosas cuadras del lugar, la adrenalina lo obligaba a hacer todo esto; rápido tomo un taxi y llegó a su casa para contarle todo a su mujer, la cual también quedó sorprendida.

Luis por más que intentaba de acordarse de la cara de aquella mujer no lograba tener una imagen de ella, se acordaba que era una joven pero no recordaba nada más de ella, recordaba perfectamente su voz pero era lo único que recordaba; la mañana siguiente no abrió el local por que aun estaba nervioso y con miedo, pero el día viernes ya más tranquilo se dispuso a abrir el negocio junto con su mujer y fue interceptado por su vecino Julián, el cual le pregunto ¿Por qué no había abierto el local el día anterior? Que estaba preocupado por él; Luis preguntó la razón y su vecino le comento que hacía dos noches dos muchachos habían sido muertos por una banda de ladrones a unas cuadras de ahí, habían sido despojados de su mercancía y posteriormente golpeados hasta la muerte.

Luis pregunto ¿en donde había sido eso? y Julián le comentó que se trataba de la misma calle por la que la mujer le había evitado pasar y que los muchachos muertos habían sido los que había visto, quizá si se hubiera metido por esa cuadra él ya no estaria platicando con Julián.

La historia de Luis fue contada de boca en boca y es muy famosa en el centro; y se dice que esta mujer aparece muy frecuentemente para ayudar a la personas buenas del centro.

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