Leyenda urbana de terror: La muñeca de Rosita parte 2

Viene de la parte 1

Los días pasaron rápidamente, tan rápidamente como el afecto que Rosita tenía hacia su muñeca, con la que compartía todos sus secretos y aventuras, su muñeca siempre inmóvil y atenta a todo lo que Rosita decía.

Pasaron 3 años desde ese momento, sin nada extraño o relevante que valga la pena ser mencionado, salvo que Rosita bautizó a su muñeca con el nombre de Mónica y juraba que más que una muñeca, en realidad era una persona, sus padres pensaron que solamente era una etapa de su infancia al darle una identidad humana a una muñeca.

Lucy solía ser la modista oficial de Mónica, que cada cierto tiempo se encargaba de confeccionar vestidos al gusto de Rosita, los más solicitados eran vestidos folklóricos o de fiesta, aunque Lucy no era una experta costurera, Rosita siempre quedaba complacida con su trabajo, al pasar de los meses, Mónica ya contaba con un gran guardarropa, quizá siendo la envidia de cualquier muñeca.

Fue en el cumpleaños número 12 de Rosita, cuando por primera vez en su vida le dio la espalda a Mónica, precisamente en su fiesta, se sintió avergonzada que al ser una adolescente todavía tuviera ese gran afecto por sus muñecas, fue sin duda una dura prueba para Rosita el tener que guardar a su muñeca favorita, su confidente y mejor amiga en lo más profundo del armario, junto con todos sus vestidos, se prometió a si misma sacarla en cuanto la fiesta terminara.

Los invitados empezaron a llegar en el transcurso de la mañana, como Rosita era ya toda una adolescente, no hubieron payasos, ni juegos inflables, mucho menos juegos infantiles, en su lugar había mucha botana y música para bailar al gusto de Rosita, en general la fiesta cubrió sus expectativas, recibió muchos regalos como un estuche de maquillaje, unas botellas de perfume y accesorios que la harían lucir como toda una señorita.

Al terminar la fiesta y retirarse todos los invitados, Rosita se dirigió a su habitación en busca de Mónica, tenía tantas cosas que contarle de aquella memorable fiesta, al abrir su armario se dio cuenta que su muñeca favorita no se encontraba, la buscó por todos lados sin éxito, finalmente dada su desesperación se puso a llorar, Lucy notó lo que pasaba e intentó consolarla sin éxito, pensó que pronto lo superaría, aunque sabía lo apegada que era a su muñeca.

A Rosita le costó trabajo dormirse esa noche, a la mañana siguiente encontró a Mónica acostada a su lado, aunque sabía que algo no estaba bien no le dio importancia y la abrazó, los grandes ojos verdes de Mónica no parecían ser los de siempre, un buen observador habría dicho que se veían tristes y a punto del llanto, también habría notado que el vestido de Mónica estaba un poco sucio y ese es solo el inicio de la historia.

Pronto la parte 3

Comentarios

  1. Por gaby

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