Leyenda urbana de terror: La muñeca de Rosita parte 1

Nota aclaratoria: Esta historia me la ha contado una persona bastante cercana a mí, de hecho asegura ser uno de los personajes, como desea permanecer en el anonimato, me ha pedido que en caso de publicar su historia cambie los nombres para que no pueda ser identificado.

Su nombre era Rosita, una dulce niñita de coletas de 5 años de edad, aquél día despertó muy emocionada porque finalmente era su cumpleaños y la fiesta que le esperaba le causaba gran ilusión, muy temprano fue a la habitación de sus padres para despertarlos y que empezaran los preparativos de su sexto aniversario.

Guillermo, el padre de Rosita, un señor que se caracterizaba por ser bastante reservado y frío, esbozó una sonrisa al ver a su hija tan emocionada, se levantó de la cama antes que su esposa Lucy, cargó a su hija y la llevó a su habitación indicándole que se alistara para hacer los preparativos de la fiesta.

Después de varios minutos, Guillermo y Lucy por fin estaban arreglados y dispuestos a decorar la casa, tiempo que para la pequeña Rosita parecía una eternidad. Entre los tres empezaron a realizar la limpieza de la casa y a poner los adornos típicos de una fiesta infantil, en el transcurso de la mañana llegaron unas personas que traían juegos inflables, los padres de Rosita no le habían dicho por que esperaban que fuera una sorpresa y así fue. Rosita al ver los juegos inflables no pudo contener las lágrimas y corrió a abrazar a sus padres al tiempo que pensaba que sería quizá la mejor fiesta del mundo.

Después de un rato, empezaron a llegar los invitados, la mayoría de ellos con regalos para la pequeña Rosita, los cuales poco a poco se fueron apilando en una mesa al tiempo que las personas ingresaban a la casa, la familia de Rosita tenía la costumbre de no abrir los regalos hasta el día siguiente, motivo por el cual permanecieron en su sitio.

La fiesta en si fue un éxito, asistió un payaso que amenizó la fiesta de una forma excepcional, la comida que sirvieron fue una delicia y las actividades que realizaron dejaron a todos los niños felices, todos los invitados al momento de retirarse se fueron contentos, incluso Guillermo rió a carcajadas con los chistes del payaso.

El día siguiente fue muy especial para Rosita porque al fin podía abrir los regalos, emocionada los abrió uno a uno junto con sus padres, quienes leían atentos las tarjetas para saber quién se los había regalado, entre los regalos se encontraba una buena cantidad de muñecas de plástico, bebes de juguete y ropa que seguramente haría lucir a Rosita como una princesa.

Únicamente quedaba un obsequio sin abrir, envuelto en papel verde metálico con un gran moño rojo con el único detalle que no contaba con una tarjeta, por lo que no había forma de saber quien se lo había dado, cuestión que ni Rosita ni sus padres le dieron importancia, al abrirlo encontró una hermosa muñeca con un vestidito rosa y un sombrero, parecía hecha a mano y ser muy costosa y muy pronto se convirtió en la muñeca favorita de Rosita.

Continúa en la parte 2

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