Leyenda urbana de Bloody Mary

 No estamos hablando del cóctel, sino de la conocida leyenda urbana que habla de la historia de una joven que fue enterrada con vida cuando su familia la dio por muerta durante una epidemia de peste en la época victoriana.

Durante esa época, para evitar que esto ocurriera se colocaba una campana atada a una de las muñecas del muerto y se colocaba a un vigilante en el cementerio, quien al escuchar la campana podía desenterrar a la persona.

Sin embargo, con Mary alguien cometió un error y la campana no sonó, no se sabe muy bien por qué. A la mañana siguiente de su enterramiento se dieron cuenta de que la campana estaba en el suelo y abrieron el ataúd. La joven se había dejado las uñas intentando abrir la tapa, y se pudo apreciar por las manchas de sangre y los arañazos que había en el interior. La joven murió como consecuencia del terror que había sentido al encontrarse encerrada en el pequeño cubículo.

Cuenta la leyenda que como Mary murió en un estado de inestabilidad mental, antes de fallecer lanzó una maldición y ahora su espíritu vaga por el mundo de los vivos, y que todo aquel que se pone frente a un espejo y dice su nombre tres veces morirá, pero antes de morir escuchará el sonido de una campana: la campana que se esforzó por tocar y que nadie escuchó.

Existen algunas variantes de esta leyenda, si bien tienen varios puntos en común como el hecho de repetir su nombre varias veces y hacerlo delante de un espejo o de alguna superficie reflectante. La muerte como resultado de hacerlo también es una constante.

Todos sabemos que estas historias son tan solo leyendas y que no conocemos a nadie que lo haya comprobado pero, ¿verdad que por si acaso, no llamamos a Bloody Mary cuando estamos enfrente del espejo?

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