Las “Brujas de Salem”

Todos conocen el terrible panorama en Europa con respecto a la cacería de brujas por la “Santa” inquisición en la Edad Media, pero pocos saben la historia que se vivió en el Nuevo Mundo, en la época desde febrero de 1692 a mayo de 1693.

En el pueblo de Salem, en Massachusetts, (Hoy en día Denver) una esclava negra llamada Tituba inició a 10 muchachas blancas en eso que ahora se conoce como “Brujería antillana”. Las chicas, todas entre 9 y 20 años, se entregaron a la práctica de estos ritos asidua y fervientemente, quizás sin ni siquiera saber su significado.

Un lamentable día fueron descubiertas bailando desnudas a la luz de la luna e invocando a dioses que obviamente no tenían nada que ver con el cristianismo, así que las autoridades puritanas del pueblo, alegando posesión demoníaca, las presionaron para que rechazaran esos rituales y creencias.

Fue entonces cuando ellas (Tituba sí se declaró bruja y acusó a las niñas, por lo que ella sí se salvó y fue vendida a otro amo), comenzaron a acusar e incriminar a otros para salvarse, todos miembros respetados de la comunidad, con tal convicción que lograron que persiguieran y atraparan a unos 200 “supuestos” brujos, de los cuales fueron ahorcados 28 y uno, incluso fue enterrado vivo, aunque nadie fue quemado en la hoguera como se llegó a creer. Las Brujas de Salem salieron ilesas pero se llevaron por delante a muchos, de seguro inocentes (Es más, cuatro años más tarde el jurado confesó su error y pidió clemencia públicamente).

Al estar en su lecho de muerte la última bruja pidió perdón por haber acusado a tantos inocentes, alegando haber sido conducida por el demonio, por lo que no era dueña de sus actos… Pero nunca por ser una de las Brujas de Salem”.

 

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