La Siguanaba

No deja de impresionarme la mitología de mi tierra. América es rica en historias tanto como en gastronomía, y a ambos aspectos se aferra por igual. Aunque debo confesar que no parece muy creativo en cuanto a historias de espíritus femeninos, pero es cultura, tradición, y de todos hay que saber y descubrir las diferencias y esas similitudes entre personajes de pueblos y culturas distintas.

En Guatemala, México y Salvador, tienen una leyenda común: La leyenda de La Siguanaba

Tal como la mayoría de los espíritus que toman forma de mujer para engañar a los mortales, La Siguanaba es un fantasma de cuerpo hermoso y atractivo de lejos, pero horrible de cerca, lo que marca la diferencia entre estos espectros femeninos de América, es la historia que hay tras de cada uno, las razones de su existencia, o más bien de su inexistencia (¿?).

En el caso de La Siguanaba, esta era una hermosa joven llamada Sihuehuet, nombre que significa “Mujer hermosa”, que tenía un romance con el hijo del dios Tláloc, de quien quedó embarazada. Pero Sihuehuet no era buena madre y prefería atender a su amante, y cuando Tláloc se dio cuenta le cambió el nombre por “Sihuanaba” que significa mujer horrible, la maldijo a ella para que por siempre fuera bella de lejos, sólo a primera vista, pero horrible de cerca, y le concedió la juventud eterna a su hijo el Cipitío como sufrimiento para ella.

Sihuanaba fue condenada a andar por los campos apareciéndose a los hombres solitarios (¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?) y por eso se le ve de noche en ríos y lagos, o cualquier lugar con agua, lavando ropa o buscando a su hijo pues de seguro este será el único que la quiera aun cuando sea tan fea y aterradora… Pero nunca lo encuentra.

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