La Oficina

Pues agradezco esta historia a la persona que me hizo favor de relatarla y me pidió no diera su nombre, de todas formas ella sabe quién es y de verdad agradezco la confianza y el tiempo invertido en esta historia para que yo pudiera contárselas.

Hace algunos años una tía que vive en los Ángeles quiso comprar una casa en el Distrito Federal pues dentro de sus planes a largo tiempo estaba el vivir a la capital del país en donde se encontraban todas sus hermanas incluyendo mi mamá; mi tía era una persona realmente exitosa y es por esto que estaba contratada en una gran empresa en los Estados Unidos y nos encomendó la tarea de buscar una casita para que así se fuera haciendo poco a poco de su patrimonio, pues ella sabía que en algún momento debería regresar a su país.

Mi mamá la cual tiene muchos conocidos por su profesión de comerciante; conocía muy bien a una pareja que estaba vendiendo una casa realmente grande, así que pronto se puso en contacto con su hermana y así muy pronto hicieron sita dentro de esta gran casona que curiosamente se encontraba en uno de los mejores lugares de la colonia del valle; mi mamá fue realmente con muy poca intención de comprar esta casa pues por la zona estaba segura que el presupuesto asignado por mi tía no le alcanzaría para aquella hermosa y gran construcción; así que misteriosamente mi mamá el día que cerró el trato con el doctor propietario de la casa llegó muy feliz diciendo que el antiguo dueño había mandado construir esa casa y que apenas tenían unos pocos años dentro de ella pero que por motivos desconocidos este doctor había pedido su traslado a la ciudad de Aguascalientes y curiosamente se iría dentro de 2 semanas así que le vendió la casa a un precio incluso menor al presupuesto de mi tía.

Se puso rápido en contacto con mi tía y así es como ella se hizo de su casita la cual amuebló mi madre con el sobrante del dinero que le había dicho mi tía que sería para comprar la casa. Por mi parte recuerdo que esta casa cuando fue comprada yo estaba apenas en sexto de primaria y tendría unos 12 años; recuerdo haberla visitada unas cinco veces en unos 5 años, y creo que la visité mucho más yo pues mi tía tan solo piso su casa de las dos veces que vino a la capital unas 4 veces en toda su estancia en México; esta casa se la prestaban a mi mamá y a mis tías para hacer algunas reuniones esporádicas y se celebraban ahí algunas navidades y fines de año; recuerdo mucho que una navidad que nos quedamos en la casa escuche de repente como caía algo, pero no le presté atención y seguí durmiendo; aunque el día siguiente mi tía hizo que saliéramos corriendo de la casa y no nos dio explicación alguna.

Así que pasaron algunos años y la casa era visitada muy de vez en cuando, recuerdo que las personas que hacían la limpieza de la casa tenían que ser buscadas con mucha frecuencia pues renunciaban sin explicación alguna.

Cuando mi mamá comenzó su propia empresa importadora hablo con mi tía dueña de la cas para que esta se la alquilara para usarla de oficinas y así ella se hizo rápidamente de un lugar propio en el cual almacenar las mercancías que ella recibía y posteriormente vendía; recuerdo muy bien que a mis 17 años un verano, no tenía nada que hacer y me puse a buscar empleo sin conseguirlo por mi poca experiencia y corta edad, así que mi mamá en ese momento se acababa de quedar sin secretaría pues había renunciado sin más ni más y un día simplemente no se presentó más en la casa de mi tía; así que provisionalmente por el verano estaría contestando los teléfonos de aquella casa que ahora era la oficina de mi mamá.

Recuerdo que el primer día la pase muy bien dentro de aquella casona, pues estaba totalmente sola sin nadie que me molestara, el trabajo era prácticamente nulo, pues se limitaba a contestar llamadas y apuntar pedidos, pero por lo demás te daba un perfecto tiempo de hacer nada, lo cual me hacía preguntarme como la antigua secretaría había renunciado a un trabajo así de fácil.

Al segundo día me quede profundamente dormida en uno de los sillones de la casa mirando la televisión y recuerdo haberme despertado por un fuerte ruido frente a mí; desperté dando un brinco y poniéndome de pie del mismo susto que llevé por el violento golpe y me percate que la mesa de madera que se encontraba frente a mí como mesa de centro había sido volteada de lado y había dejado caer todo lo que contenía encima de ella.

Desperté realmente ajetreada y después me tranquilice y lo único que pude pensar es que seguramente con mi pierna me había atorado durmiendo y al momento de voltearme yo había sido la que tiró la mesa, así que muy rápido la puse de nuevo de forma regular y fui a tomar una escoba y un recogedor para así limpiar los ceniceros que se habían rodo por este acontecimiento.

Al momento de llegar al armario de limpieza de nuevo escuche un fuerte golpe así que dejé caer la escoba y el recogedor y fui a ver de lo que se trataba aquel nuevo sonido en la misma sala donde había pasado todo eso.

Al regresar me di cuenta que la mesa de nuevo estaba tirada pero eta vez totalmente boca arriba, con las aptas viendo hacia el techo, esta vez me espante mucho y revisé las patas de aquella mesa pues quizá estaba alguna floja y había provocado todo esto, me puse en cuclillas y examiné toda la mesa pero al tocar la última pata sentí como alguien tomaba mi hombro y me hacía girar; por lo cual di el grito más grande que pude haciéndome para atrás y comenzando a llorar del miedo.

Después mi madre fue hacia mi y me dijo ¿Qué te pasa? ¿Qué tienes? A lo cual me percate que se trataba de ella y aun llorando le comenté lo que había sucedido.

Mi mamá le comentó que el día que mi tía nos había sacado por la mañana casi corriendo de la casa había sido por algo similar ya que al despertar vio como todas las sillas estaban amontonadas en un rincón de la casa; pero que ella no lo había querido creer, así también su antigua secretaria se fue por que dice que vio a alguien detrás de ella cuando estaba pintándose en el espejo del baño y que por lo mismo habían renunciado todas las que limpiaban la casa; pero que no habían querido creerlo.

Así que muy pronto salimos de la casa y justo cuando entramos al auto mi mamá escucho unos golpecitos en la ventanilla de su auto; así que pronto abrió el vidrio y saludó a un simpático viejecito, el cual nos hizo salir del auto para platicar con nosotros.

Hija te presento al antiguo dueño de la casa de tu tía el Dr. Pinto; él es quien vivió aquí anteriormente y no nos dijo sobre las presencias sobrenaturales, así que reclámale a él; yo di una fuerte risotada y el viejo de inmediato enrojeció de su cara y se quedó muy serio; pues mi mamá se lo decía de broma pues aun no creía del todo en lo que le había contado; sin embargo el doctoro se puso más serio aun y dijo; yo viví en realidad poco tiempo ahí y fue una de las razones por las que pedí irme de aquí pues a pesar de que el espíritu que habita la casa no es malo, siempre está haciendo destrozos; déjenme platicarles que dicen que es el espíritu de un albañil el cual en una borrachera se calló partiéndose el cuello contra el piso del segundo piso de la casa antes de ser terminada y dicen que él es el que todavía anda por acá y no se puede ir.

La verdad hasta le agarre cierto cariño y si ustedes habla con él dejara de hacer maldades pues lo único que quiere es un poco de atención y que de vez en cuando hablen con él como para sentirse vivo; esto lo descubrió mi mujer e incluso lo bautizó como Juan, así que solo hablen con él y dejara de hacer maldades, aunque no por completo.

Mi mamá tras un largo rato platicando con el Dr. Lo despidió y así fue como Juan actualmente habita la que sigue siendo la oficina de mi mamá, si quieren un día visitar la casa háganmelo saber y con gusto los llevaré, esto fue lo que nos dijo mi amiga para concluir su historia y además me dijo que este espíritu sigue apilando las sillas todos y cada uno de los días.

Comentarios

  1. Por laura

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