La niña de la biblioteca.

Esta es una leyenda muy contada en el norte del país, se dice que hasta la fecha a veces sucede pero sobre todo con la gente que recién ingresa a trabajar a ese recinto. La historia es la siguiente.

María era una joven que vivía con sus padres a sus 22 años de edad, acababa de terminar su licenciatura en archivonomía por que era apasionada de los libros y lo que mas deseaba en la vida era trabajar en una biblioteca para poder todos los libros que pudiera en toda su vida.

Por fin después de unos meses tras haber realizado su solicitud de empleo, María fue aceptada en la biblioteca más grande de la zona; a lo cual daba saltos de felicidad por que por fin su deseo se había realizado.

María era una joven muy reservada, no era fea en lo absoluto, solo que no era muy bien vista por la gente ya que en la escuela prefería sentarse a leer un libro bajo de un árbol a hacer ronda con los muchachos de su edad; esto hizo que al momento de salir de la carrera María no tuviera ni un solo amigo, y nadie le hablaba por que pensaban que era demasiada rara; a lo que María poco le importaba siempre y cuando pudiera estar leyendo un libro.

El primer día de ingreso a la biblioteca central María estaba muy emocionada, y fue recibida por una mujer llamada Alejandra, esta señora ya de edad avanzada aproximadamente de unos 76 años estaba a punto de jubilarse de la biblioteca y este sería el puesto que ocuparía la joven. Así fue entrenada por Alejandra las siguientes dos semanas subsecuentes.

El trabajo de María seria realmente sencillo, simplemente seria dirigir a otras tres personas que tendría a su mando para que durante el día se reacomodaron los libros de préstamo, mientras que ella estaría haciendo los préstamos y recibiendo la documentación para la gente nueva.

Estaba feliz pues a pesar de que era una biblioteca gigantesca la afluencia de gente en estos días gracias al uso de Internet no era ya mucha y se prefería ir al salón de cómputo del cual ella no estaba encargada y esto le daría oportunidad de leer cuanto ella quisiera.

Alejandra siempre se mostró cordial con ella y le enseño todo cuanto debía saber María, hasta que por fin después de un par de semanas de entrenamiento María quedo como responsable y Alejandra por fin se jubiló.

El primer día de María dentro de la biblioteca no fue realmente pesado, así que dejo ir a sus tres asistentes antes del término del horario y se quedo a cerrar su sala y aprovechó para agarrar unos libros para llevarse a casa.

Justo cuando estaba cerrando la puerta de la sala vio aparecer una niña aproximadamente de unos 10 años de edad, y esta toco el cristal de la puerta para que la dejara ingresar. María abrió la puerta y dejó pasar a aquella niña.

La niña cordialmente la saludó y se presentó como Lucia la hija de Carlos el encargado de la sala de cómputo; María saludo a la niña y le pregunto que podía hacer por ella; a lo que la niña le respondió que Alejandra cuando cerraba la sala le daba permiso de tomar un libro par poder llevarlo y así entregarlo al día siguiente.

Estiró la mano y devolvió un libro a María. “La isla del tesoro” fue lo que logró ver de reojo la muchacha y le dijo que por ella no tenía ningún problema.

Así transcurrieron los días y la niña Lucía asistía todos y cada uno de los días durante la semana y se llevaba una novela diferente.

Hasta que un día María recibió a Lucía y la dejo entrar, ese día María tenia mucho por hacer antes de cerrar y le permitió que ella tomara su libro de costumbre pero esta vez no la escucho dejar la sala pues no se despidió de ella. María no le dio importancia y siguió su trabajo hasta que salió de su trabajo, Al día siguiente Lucía se presento de nuevo y ocurrió exactamente lo mismo, no la vio salir y ocurrió lo mismo durante casi 3 semanas subsecuentes.

María ya un poco extrañada por no ver salir a la chiquilla decidió que ese día no le abriría a la chiquilla y simplemente seguiría con su labor, cerro con llave la puerta y siguió su labor de acomodar libros pues le daba gusto dejar salir a los 3 muchachos que le ayudaban pues ellos eran muy buenos con ella y le llevaban el desayuno todos los días y esto lo veía como compensación de este buen acto. Justo antes de salir vio el libro que le prestó a Lucía un día antes sobre el mostrador, extrañada pensó que no le había echado llave a la puerta y lo fue a corroborar, a lo que aun mas extrañada vio que si lo había echo. Molesta por pensar que la chiquilla se había metido por algún lado que ella desconocía se dirigió a la sala de computo a encarar a su padre, el muchacho que había visto un par de veces en sus pocos meses en la biblioteca.

Molesta vio por los cristales a este joven y tocó la puerta de mal modo; el joven se levanto y abrió la puerta; María hizo una muestra de molestia y el joven le contesto con un, ¿Te puedo ayudar en algo?, María le dijo lo que había sucedido y que estaba muy molesta con su hija, el joven fue palideciendo conforme le contó la historia hasta quedar sentado en una silla de forma atónita.

María no sabía que es lo que pasaba y vio que el hombre estaba fuera de si, a lo que le pregunto ¿que es lo que pasaba? El joven dirigió una mirada vacía a María y le dijo que su nombre no era Carlos, que el no estaba casado y que tenía apenas un año en ese puesto, Carlos era el antiguo encargado de la sala de cómputo y el se había quedado en su lugar y este señor lo había entrenado así como Alejandra a María, unos días antes de jubilarse, Carlos el antiguo encargado había tenido un terrible accidente junto con toda su familia en donde todos habían perdido la vida, incluyendo a su pequeña hija Lucía, le contó a María que Alejandra era muy buena amiga de Lucía y le prestaba libros tal como la niña le había contado a ella y que así lo hizo durante la estadía del joven en la biblioteca.

María no podía dar crédito de lo que el joven le contaba, e igual que él acabo sentada en una silla del salón de cómputo totalmente anonadada.

María no volvió a ver a la niña después de eso pero todos los días después de cerrar encontraba en su lugar un libro diferente así como la niña lo hizo durante todo el tiempo que María la vio.

María se caso con Luis el joven de la sala de cómputo de la biblioteca y ambos trabajaron en esta hasta que se jubilaron y tuvieron que entrenar a otras personas, se dice que lo mismo le pasó a la joven que quedó supliendo a María pero ella no pudo soportar lo que le contaron y nunca mas volvió a la biblioteca.

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