La leyenda del vampiro de las manos azules

Esta es una leyenda Española la cual me agradó mucho cuando me la contaron, espero a ustedes también les guste y esperamos sus historias y anécdotas.

La leyenda cuenta de un hombre que era muy valiente y no les temía a absolutamente nada, así que el día de todos los muertos esa época del año en donde los humanos y los espíritus, fantasmas, monstruos o seres sobrenaturales conviven en la tierra; y todos los hombres guardaban sus respetos a estos seres simplemente haciendo guardia y no saliendo de sus casas, a este hombre no le importaba y decía que todo era una superchería para que los hombres tuvieran miedo de cosas que jamás había visto.

Esa noche de todos los santos, aquel personaje simplemente decidió ir a la calle a dar un paseo y aparte a pagar una apuesta con un rival de amores que tenía, los cuales habían apostado el amor de una mujer siempre y cuando no entrara a su casa sino hasta después de las 4 de la madrugada para así poder quedarse con su amada y sin obstáculo alguno, como lo representaba su rival.

Daba una vuelta por la plaza de aquel pueblo y apenas eran las ocho y media de la noche, así que a lo lejos logró ver la silueta de una persona en nada parecida a él; aquel hombre era atlético y fornido y todo esto debido a que le encantaba ir a correr todas las mañanas simplemente para tener una buena condición física y así poder conquistar miles de damiselas; aquel hombre en la penumbra era de un aspecto bajo y realmente delgado, lo que pudo ver nuestro protagonista simplemente fue que venía cubierto con una capa color azul que no le dejaban ver más que su cara.

Aquel individuo de la capa se aproximo poco a poco a nuestro protagonista, y lo saludó de forma muy cortes; así que respondió el salido de una forma igualmente amable y le dijo que si necesitaba de su ayuda, a lo que el extraño le dijo que él no era de la región y se dirigía a una zona muy lejana, a la cual pedía indicaciones para poder llegar; simplemente nuestro protagonista le dijo por donde se encontraba a donde se quería dirigir el forastero y le dijo que si no le molestaba si lo acompañaba pues aún le quedaba mucho tiempo que pasar fuera de casa para ganar el amor de esa chica sin ningún oponente.

Así que paso a paso se dirigieron al norte de la plaza central y los dos caminaron a un paso semi lento durante unos minutos; aquel extranjero no había roto el silencio en ya pasados veinte minutos y nuestro protagonista parecía extrañado, aunque tampoco había hablado ni una palabra, ya que aquel personaje le irradiaba algo que jamás había sentido, y no era capaz de poder hablar con él.

Poco después, se percato que una flama azul muy tenue salía de debajo de la capa dejando ver algo que parecían unos dedos; aquel hombre al notarlo se volvió a meter por completo debajo de su capa azul y siguió su caminar; nuestro protagonista pensó que el agotamiento estaba haciendo mella en su mente y que estaba viendo cosas que no podían ser, así que siguió su paso y su silencio mutuo.

Poco después una piedra entro al zapato del protagonista y este se detuvo tan solo unos momentos y se agacho para retirar el zapato y así poder sacar la piedra, pero de reojo logró ver el pie del extranjero, y percibió una pequeña flama azul saliendo por debajo de la capa, muy pronto el protagonista se puso nervioso y sintió miedo por primera vez en su vida.

Así que paro repentinamente y logro ver de nuevo que la mano de aquel ser estaba prendida de nuevo en un fuego azul pero esta vez mucho más intenso al de su pie y al que había visto anteriormente, así que de nuevo sintió miedo y no dejo hacerse presa fácil de él.

Poco a poco maquiló un buen plan y así le dijo al extranjero que debía ir al baño por que no lo podía soportar, así que muy grosero el hombre debajo de la túnica le indicó que se lo permitiría siempre y cuando no se tardara mucho, él daría tres palmadas y tendría que estar de vuelta, así que el protagonista bajo lentamente una pequeña colina y escucho la primer palmada; una vez que se supo seguro de no ser mirado por aquél ente, corrió como nunca lo había realizado, y emprendió la carrera hacia su casa.

Cuando entraba al centro del pueblo, logró escuchar la última palmada de su acompañante y de inmediato volteó y pudo ver como aquella cosa flotaba en el aire con una gran velocidad; esto lo impactó tanto que su correr fue aun más veloz y justo al llegar a su casa se percato que aquel ente malévolo chocaba con la puerta de su hogar.

Muy cansado y con un miedo irracional, se dejó caer al piso y solo escucho a aquella cosa decir; “en esta ocasión de tus pies te haz valido, de otra forma tu sangre hubiera bebido”; el miedo se apoderó del cuerpo del protagonista y calló por el esfuerzo y el miedo conmocionado al piso perdiendo el sentido.

La mañana siguiente despertó y pensó que todo había sido un sueño, recordaba como aquel ser lo perseguía con sus manos en un fuego azuloso, así que simplemente rió de nuevo y pensó que se había quedado dormido; abrió la puerta de su residencia y pudo ver dos manos recargadas en su puerta marcadas como si hubieran estado en fuego.

Jamás volvió a salir de su casa por el miedo que tenía al salir fuera de ella, y así se volvió loco y la gente no se le acercaba pues nunca creyeron su historia.

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