La leyenda del payaso parte 9: leyendas escolares.

Viene de la parte 8

Mi corazón dio un vuelco mientras me estrellaba sobre el piso, pasaron por mi mente las mil cosas que había estado descubriendo y pensé que sería una victima más dentro de mi escuela, adolorido por el costalazo tras aquel jalón mi voz después del último grito se había borrado por completo, intente gritar por ayuda sin que una sola palabra saliera de mi boca tirado en el piso del aquel baño solitario. De pronto giré lo más rápido que pude y me puse contra una de las puertas cerradas, así que mi vista dio una revisión rápida del entorno, parado casi frente a mi y conteniéndose una carcajada se encontraba Mauricio, que cuando vio mi rostro casi transparente por la palidez del susto, no tuvo mas opción que tragarse la carcajada y ofrecerme la mano para ayudar a levantarme.

Yo realmente molesto le pegue en la mano y me puse de pie de un solo brinco, me hervía la cabeza del enojo y pronto me puse más furioso cuando me percaté que me había hecho en los pantalones, Mauricio con una cara de culpa no dijo nada y yo entré al baño para intentar limpiarme la orina en mis pantalones.

No le quedó otra que pararse fuera de la puerta del retrete y cuando salí me dijo –discúlpame por favor amigo, no fue mi intención, no pensé que fueras tan susceptible a las bromas pesadas- Seguí sin dirigirle la palabra mientras me lavaba las manos y él seguía diciendo tras d mi cuan arrepentido se encontraba por aquella broma, y yo seguí sin hablarle y con ya un poco menos enojado.

¿Por qué no fuiste hoy a tu escuela? Fue lo primero que le dije; él me contestó, si fui pero hubo junta de padres de familia y salimos temprano. A lo cual no le creí ni una pizca; De seguro te fuiste de pinta de nuevo, ¿Cuándo aprenderás?, te van a correr de nuevo; esta vez estoy diciendo la verdad te lo juro, esto lo dijo a la vez que cerraba la llave de el lavabo y me secaba las manos con una toallita de papel que sacaba de su depósito; Ahora si te pasaste de la raya, le dije mientras volteaba a verlo de frente; esto no te lo voy a perdonar, voy a salir a la calle con los pantalones orinados, le dije mientras me carcajeaba pensando en mi misma cara de espanto, así que Mauricio por fin pudo sacar la carcajada que se había tragado, y pronto me dijo; esto no lo hago por que soy marica, que quede muy claro, me voy a quitar mis pantalones para dártelos y yo me quedo con los tuyos; de nuevo una carcajada sonó de mi boca mientras le decía, claro que sonó marica, y no te voy a dar nada, solo corramos hasta mi casa de acuerdo, por hacerme la bromita esta, te toca cargar mi liviana mochila.

Mauricio tomó la mochila del piso en donde estaba depositada y al mismo tiempo intentó abrir la puerta del baño, y al mismo tiempo que no abría se me quedó viendo fijamente y con cara de asombro; al mismo tiempo le quité la mano del picaporte y le dije, esto ya no es gracioso, ya vámonos por favor. Pero no pude abrir la puerta, de pronto el aire comenzó a bajar su temperatura, de pronto la poca luz que alumbraba el baño repentinamente comenzó a bajar como si una gran nube estuviera interpuesta entre el sol y la tierra para dejar pasar poca luz.

Los dos nos hicimos para atrás cuando sentimos todo esto y las puertas que estaban cerradas de los retretes comenzaron a abrirse una a una como si algo las empujara fuertemente desde adentro, nos abrazamos sin sentirlo y cuando terminó de abrirse la última puerta vimos como unos zapatos de color amarillo y azul de una forma graciosa y grande se comenzaron a mover como si no se moviera y estuviera flotando en el aire.

Al ver esto intenté de nuevo gritar fuertemente pero fue en vano pues la voz no logró salir de mi garganta y Mauricio me apretó fuertemente y cada vez más mientras aquella figura aterradora se aproximaba a nosotros.

De pronto la figura de un payaso se deposito en el piso como si estuviera cayendo de una nube que lo transportaba y nos miro fijamente y después nos aplaudió con gran ahínco y comenzó a reír de una forma entre graciosa y aterradora.

pronto la parte 10

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