La leyenda del payaso parte 8: leyendas escolares.

Viene de la parte 7

Ese día llegue a la escuela y como todos los lunes tuvimos honores a la bandera y apenas llegue a tiempo antes de que nos cerraran la puerta, seguí pensando en todo lo que pasaba y como ese mentado payaso cada vez era mas mencionado por todo el mundo.

Termino una aburrida ceremonia un lunes más y nos dispusimos a ir a los salones, pero antes la madre directora nos dijo que nos quedáramos en nuestros lugares y que hiciéramos una oración por Miguel, nuestro compañero de tercer año que se encontraba muy grabe en el hospital, todo retumbaba en mi cabeza y una culpa gigante se apodero de mi.

Todo ese día en la escuela permanecí ausente, no tome nota de nada y no escuche nada de clases, mi maestra nunca se dio cuenta de lo que me pasaba y por eso es que no tuve problema, tocaron la campana para salir al recreo y baje cabizbajo pensando en todo lo que estaba pasando, intentando darle una lógica a todo aquello que sucedía y sin una explicación paranormal como del payaso monstruo del que todos hablaban.

Se acerco Ernesto a mí en el recreo y me dijo si quería jugar futbol con ellos, les faltaba uno para que estuvieran parejos, así que mientras rellenaban su bote de frutsi con servilletas y basura como el balón acepte para dejar de pensar en las tonterías que rondaban en mí.

Ese día jugué como nunca, la verdad es que no era muy bueno para el fut y anote 5 goles para darle el triunfo a mi equipo, ni siquiera toque el lunch que había preparado mi mamá para mi, y ese día tenia que regresarme solo a casa pues mi abuelita no había estado bien de salud; así que por lo menos lo guardaría para tener que comer en lo que llegaba mi mamá de casa de mi abuela, todo salió perfecto, es lo que pensaba al formarme en la fila de mi grupo y mientas caminábamos al salón.

Me dispuse a no seguir pensando en tonterías y esa clase de matemáticas fue mi mejor participación en toda la escuela, logre hacer correctamente dos problemas participando voluntariamente y la maestra sorprendida me dio un punto extra a la calificación final de matemáticas por mi buen desempeño, poco a poco comencé a olvidarlo todo hasta que por fin sonó de nuevo la campana para indicar el término de las clases.

Muy contento guarde mis útiles y plumas en la mochila, espere al final por ordenes de la maestra y me quede sentado hasta que todos se fueron, la maestra me hizo acercarme a su escritorio y me felicito por mi desempeño ese día, me dijo que tenía que seguir igual y que podría estar en la escolta, sueño que todo niño tiene; muy contento salí después de la maestra y me despedí de ellas pues me dieron unas ganas inmensas de ir al baño, pensando en como todo me había salido bien me pare frente a los baños y de pronto algo me hizo recordad lo que Marisela me había platicado ese día por la mañana, un escalofrío recorrió mi espalda y pensé en esperarme hasta la casa; pero pronto me dije el payaso no existe y me dispuse a ir al baño; deje mi mochila en el piso a la entrada del baño y me dirigí a hacer lo que tenía que hacer.

Realmente nervioso volteaba para todos lados, y ya un poco más tranquilo me dirigí al lavamanos y derepente la puerta se cerro de un golpe y vi una figura correr hacia el otro lado, fue una sombra realmente rápida, muy nervioso grite ¿Quién anda ahí? Pero no recibí respuesta alguna, así que apresure mi paso e intente abrir la puerta del baño, pero justo cuando lo iba a hacer alguien me jaló hacia atrás haciéndome caer y dar un grito de verdadero terror.

sigue en la parte 9

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