La leyenda del payaso parte 2: leyendas escolares.

Viene de la parte 1.

Mauricio no era bien visto por los padres de familia ni los maestros sin embargo mis padres lo querían muchísimo, lo invitaban a comer a mi casa frecuentemente y nos dimos cuenta que lo que necesitaba era mucho cariño, ya que sus padres nunca estaban con el y eso lo pretendían compensar comprándole todo lo que el quería y solapando sus malas conductas en la escuela, regañándolo comprándole el juguete de moda o el muy nuevo atari.

Un día platicando el la casa, Mauricio me sugirió un plan muy elaborado que había estado pensando para dejar encerrado dentro de su bodega a don Panchito, después que me lo contó los dos echamos a reír y no paramos sino hasta después de 20 minutos; el plan sugería unas cadenas y un candado, para poder encerrarlo dentro de su covacha hasta el día siguiente ya que dentro del cuarto se mantenimiento no había forma de que este pudiera abrir. Simplemente lo pensamos y en mi mente pasó el planearlo, pero en esa época no tenía más que los $10 diarios que mi mamá me daba cuando no me mandaba lunch.

Pasaron unas 2 semanas y Mauricio llego con su mochila más pesada de lo normal. Había conseguido las cadenas y el candado que necesitábamos para nuestra travesura; así que un poco nerviosos terminando las clases esperamos a que todos se fueran y don Panchito se metiera a la covacha para poder cambiarse el uniforme azul roído que siempre traía y así poder irse para su casa, dándonos prisa nos acercamos a la puerta y procedimos a pasar las cadenas hasta que quedaran bien apretadas y sin hacer mucho ruido. Salimos corriendo para toparnos de frente a la mamá de Mauricio de frente muy preocupada por que aún no habíamos salido y tenia casi 45 minutos buscándonos por toda la escuela.

¿Niños donde andaban, tengo más de una hora buscándolos? Fue el primero de muchos regaños que nos hizo la mamá de Mauricio, hasta que por fin llegamos a su casa.

Al llegar a la casa corrimos a su dormitorio y cerramos la puerta y nos echamos a reír

Esa noche al llegar a mi casa tuve un muy mal presentimiento y tuve muchas pesadillas que involucraban a don Panchito; a la mañana siguiente salí a la escuela junto con mi mamá y cual fue mi sorpresa al ver una ambulancia parada de frente y en una camilla ver tumbado a don Panchito.

El hombre estaba pálido casi de muerte y tenia la vista fija hacia el infinito, y repetía algo casi inaudible y con los dientes cerrados.

Entre a la escuela buscando desesperadamente a Mauricio y no lo pude encontrar por ningún lado, comenzaron las clases y mi amigo no apareció sino hasta dentro de 2 horas después aproximadamente, y no pude comunicarme con él, así que fui paciente hasta la hora del recreo, pero cual fue mi sorpresa que cuando todos salían hacia el patio Mauricio fue llamado por la maestra y ya no pude platicar con él, lo estuve esperando en el marco de la puerta y logré escuchar solo algunas cosas, entre ellas el llanto desconsolado de mi amigo; hasta que la maestra volteó hacia la puerta para verme y cerrar la puerta de un solo golpe.

Baje al patio muy preocupado y con un poco de hambre, así que con mis $10 en la bolsa me dispuse a comprar algunas golosinas y un taco de frijoles con salsa. Sonó la campana para regresar a las aulas y entre buscando a mi amigo para cruzar palabra con él y ver que estaba sucediendo, estaba casi seguro que todo esto era por la travesura que habíamos realizado un día antes. Aunque fue inútil, sus cosas ya no estaba sobre el pupitre y no había ni una señal de Mauricio.

Me senté en mi lugar ya bastante triste y preocupado por mi amigo y baje la cabeza para ver una nota dolada sobre mi mesa; inmediatamente la abrí para ver solo en letras mal escritas una sola frase. “Me expulsaron del colegio”.

Esa tarde al llegar a casa avente la mochila al piso al cruzar la puerta y corrí al teléfono,  la mamá de Mauricio me contesto de una forma muy grosera, lo cual jamás había sucedido y me negó a su hijo, colgando groseramente la bocina.

No volví a ver a mi mejor amigo de cuarto de primaria durante un año ya que sus papás lo metieron a un internado y nunca me enteré de lo que pasó realmente con él, de lo que si estaba seguro es que mi amigo nunca me acusó lo cual agradezco hasta la fecha.

Sigue en la parte 3

Comentarios

  1. Por Daniel Ponce

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