La fantasma del colectivo

Esta historia cuenta acerca de Ricardo, un colectivero de ya unos 50 años de edad, que la empresa de colectivos le había prestado su vehiculo de trabajo para que se fuera de vacaciones, algo totalmente prohibido, a cambio de que él, el primer día de trabajo, lo llevase sano y en las mismas condiciones que se había ido a la parada central exactamente a las 5 de la mañana.

Desde un principio, Ricardo se quedó dormido. Tenía aproximadamente media hora de viaje hasta la Terminal, por lo tanto debía levantarse a las 3:30 para tener tiempo de prepararse antes de salir, pero Ricardo se levantó a las 4, con el tiempo justo, se vistió, comió lo primero que encontró en la heladera y se subió al colectivo todavía masticando un pedazo de pan.

Arrancó a toda velocidad, sabía que si no llegaba a tiempo, no lo dejarían hacer nunca mas lo que hizo y hasta podrían echarlo.

Manejaba muy rápido y estaba dormido, una mala combinación, pero era necesario y estaba desesperado. Aceleró aun mas, no iba a llegar. Dobló en una esquina y a las dos cuadras dobló a la derecha en otra, iba a tomar un atajo. Al salir de la zona mas poblada, Ricardo aceleró mas y al doblar en una curva, una muchacha pasó corriendo y él inevitablemente la atropelló.

La vio tendida metros mas adelante, sin moverse, vestida con una remera rosa y jeans. Ricardo entró en shock y decidió dejarla ahí, muerta. Continuó su viaje, temblando horrorizado por lo que había hecho, pero ya faltaba poco, un par de kilómetros y llegaría, mientras que nadie lo haya visto…

Miró por su espejo retrovisor interno y en ese instante vio, sentada y llorando en el ultimo asiento, a la muchacha de remera rosa y jeans, fue tal el impacto que colisionó con un árbol destrozando el colectivo, explicó lo sucedido a los paramédicos, quienes le informaron que no existía reporte alguno de una muchacha atropellada.

El hecho acontecido fue tan fuerte para Ricardo, que incluso al día de hoy, sigue recluido en una institución mental.

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