La cegua

“La cegua” es el protagonista de un mito muy conocido en Centroamérica. Se trata de un ser extraño que posee figura de mujer, un largo pelo conformado por crines de caballos y su cara se ve coloreada de color blanco.
Sin embargo, cuando una persona despistada se acerca a ella, puede notar con espanto que sus facciones se convierten en las de un caballo en descomposición.
La costumbre de este monstruo es pasearse de noche con el fin de toparse con aquellos jinetes que suelen estar con muchas mujeres. Al detenerlos, les pide que, por favor, la trasladen sobre su animal y ellos siempre aceptan. Cuando los hombres vuelven a voltear para observar a su acompañante, aterrorizados son testigos de la mutación de su cabeza, pues ésta se convierte en el cráneo de un caballo, recubierto con pedazos de piel putrefacta.

Se dice que la Cegua es en realidad una bruja que habría sido engañada por el amor de su vida y en busca de venganza, se desquita con todos los que actúan de la misma forma que lo hizo su amante.
Para preparar su cacería nocturna, ella debe realizar todo un proceso mágico, en el cual debe vomitar su espíritu dentro de un cuenco para poder entregársela al mismo demonio, con el que pactará, adquiriendo la apariencia anteriormente descripta y la fuerza que precisa para no darle oportunidad alguna a su presa de salir con vida, imprimiendo en la mejilla de la víctima un sello con sus dientes, indicando que es una persona traicionera.
Los lugareños afirman que tiene la capacidad de enloquecer al desdichado que la encuentre, quien será dejado libre para que cuando alguien se lo cruce, vea qué tan desorbitados están sus ojos y confirme que el delirante tiene fiebre. Finalmente, antes de fallecer, exclaman que la vieron.

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