La bestia de Devonshire

Durante una noche de febrero de 1855, un extraño monstruo emergió de las profundidades marinas, y deambuló por los parajes y las aldeas de Devonshire, que está muy próximo a Exmouth, en Inglaterra. Ninguna persona pudo avistarlo, más sin embargo como recién había nevado, la criatura dejo rastros de sus pisadas a lo largo de más de 150 kilómetros. Tales huellas eran reducidas de tamaño, con forma de una “U”, de 12 centímetros de largo y 8 de anchura. S

ería posible que se tratase de las pisadas de un asno o una mula? Es muy improbable. Aún no se ha presenciado que uno de estos animales marchara en línea recta, situando sus cascos a una distancia exacta de 28 centímetros una de la otra. Y aunque así hubiera podido ser, ningún asno hubiera podido trazar con sus pisadas una línea de rastros tan perfecta en su delimitación, puesto que el increíble ser paso por encima de muchos obstáculos sin detenerse siquiera. Y por supuesto, ningún falsificador hubiera podido cubrir una región tan extensa en una sola noche, incluyendo aún un área de playa. Científicos de aquel tiempo explicaron todo refiriéndose a lobos, canguros, pájaros y otros varios más; sin embargo todo fueron débiles especulaciones que a nadie satisfizo.

Desde entonces la población, al llegar la noche, atrancaba con temor las puertas de sus casas y cuidaban de sus hogares con un arma dispuesta, y en las iglesias de la región mucha gente susurraba llena de pánico plegarias, puesto que estaban convencidos, y sus descendientes hasta hoy lo están, de que nadie sino el mismo Diablo, estuvo por allí, asomándose en la noche.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *