¿Por qué jugamos la Ouija?

    El dicho “La curiosidad mató al gato” es el más apropiado para ésta situación. Y es que para mí, esa es la razón principal por la cual todos hemos jugado la Ouija, no porque de verdad queremos que un fantasma nos responda preguntas hechas al azar, o porque nos emocionan las experiencias paranormales, sino por curiosidad.

La curiosidad de saber que sucede cuando se juega, de saber que se siente ese miedo recorrerte las venas, de saber si es cierto todo lo que dicen sobre el juego. La curiosidad siempre obtiene lo mejor de nosotros.

Hay cierto escepticismo alrededor del tema del tablero de la Ouija, algunos creen que es demoníaco, y que mientras más lejos de ella te encuentres, muchísimo mejor, mientras que otros piensan que el tablero en sí es solo una vía, una forma de comunicarte con el “más allá” y hablar con alguien que se ha ido del plano terrestre, y hay otros que están en el medio, que sencillamente les llama la atención, y que después de jugarlo siguen con su vida como si nada.

El tablero de la Ouija ha estado presente durante décadas, y aunque antes era tratado con más cuidado, hoy en día, es tan común que incluso se encuentra en tiendas de juguetes (Ya saben, por sí su hijo quiere hablar con los fantasmas de vez en cuando).

Entonces sí, creo firmemente que es la curiosidad la que nos lleva a jugar la Ouija. No hay nada que grite más “terror” que jugar esto en la noche de Halloween, o de jugarlo con tu grupo de amigos de noche, y luego jurar que alguno vio algo justo después de jugar.

Pero seamos honestos, nos gusta estar al borde del miedo, pero no nos gusta la idea de ser acosados por una entidad paranormal. Somos personas extrañas que nos divertimos con la idea de pasar un susto momentáneo, pero somos lo suficientemente precavidos para no ir más allá, al menos no hasta el punto en que nos volvamos paranoicos porque juramos que algún fantasma nos quiere asesinar.

Personalmente, pienso que jugar la Ouija debería dejar de ser tanto tabú. La mayoría suele jugar una vez en la vida, asustarse lo suficiente, y no hacerlo nunca más. Pero, como sucede con todo lo paranormal, es mejor tenerle un poco de respeto.

Es mejor usarla para diversión, a realmente intentar comunicarte con un espíritu. Si vamos a dejar que la curiosidad se apodere de nosotros, al menos tratemos de ser un poco precavidos.

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