Xtabay es el nombre de origen maya que se usó para referirse a una mujer protagonista de una de las leyendas más conocidas de México.
No se sabe bien qué es lo que representa, ya que sólo son suposiciones no verificadas las que se hallaron en el Códice de Dresde, puesto que allí pudo identificarse la figura de una mujer ahorcada que lleva un nombre similar a Xtabay.
La historia cuenta que en un pueblo ubicado en la Península de Yucatán, habitaban dos mujeres completamente diferentes, siendo una la antítesis de la otra.
La primera, Xtabay, era malvada y una ramera, siendo su única ambición demostrarle a cada hombre que se le presentara cuánta hermosura y sensualidad se desprendía de su cuerpo. Aún así, ella poseía un corazón noble, brindaba su ayuda a los pobres, cuidaba de los enfermos sin techo y protegía a cada animal sin dueño, dejando a un lado los costosos regalos que le hacían sus parejas. Es más, cuando la gente le lanzaba sus palabras cargadas de desprecio, ella sólo se limitaba a soportarlo.

Pero la segunda, Utz-Colel, era descripta como una joven bondadosa y de excelente moral. Lo que de ella nadie sabía era que en su interior abundaba el orgullo, la frialdad y un profundo odio por aquellos que eran humildes.
De un día a otro, a Xtabay nadie volvió a verla y a partir de ese momento, todo el pequeño centro urbano se llenó de un delicioso perfume. Al seguir su ruta, descubrieron que provenía del cuerpo fallecido de la joven. Entonces, Utz-Colel declaró que de una prostituta no era posible que se emanara tal aroma, pues seguramente era una jugarreta del demonio, pero su tumba se rodeó de preciosas flores, convirtiéndose en la flor de Tzacam.
Cuando Utz-Colel murió, todos esperaban que el aroma fue más atrapante, pero sólo producía un olor a podrido insoportable, transformándose en un cactus.