En mi tierra abundan los mitos y las leyendas, pero una de las más resaltantes es la de “La Sayona”, tanto que incluso se ha hecho la versión para televisión, una historia fatal, pero que deja una lección de vida (Aunque de manera muy drástica a mi parecer).

Se dice que Casilda (Según la versión más popular, aunque hay otra versión que dice que se llamaba Melisa) era una mujer hermosa del llano venezolano, que se casó con un hombre que la adoraba, y se desvivía por ella y, a diferencia del resto de los hombres del pueblo, jamás se le veía con otras mujeres ni con hombres mujeriegos (El hombre soñado… Tenía que ser un mito).

Tuvieron un hijo, y eran la envidia de las mujeres que añoraban una familia perfecta como la de Casilda, y de los hombres que deseaban una mujer como Casilda.

Uno de estos hombres, comenzó a seguir a Casilda todos los días al río donde esta se bañaba mientras su esposo se quedaba en casa cuidando al bebé, hasta que un día fue descubierto por la mujer, y al esta preguntarle que hacía, le respondió que había venido a advertirle, que mientras ella se bañaba en el río, su esposo y su madre la engañaban. Casilda, cegada por la ira y los celos, corrió enseguida a su casa, donde se encontraba su esposo con el bebé, y prendió fuego (¿Qué locura no? ¡Pudo haber preguntado!) e impidió que el esposo saliera.

Esposo e hijo murieron consumidos por el fuego. ¿Terrible? Pues aquí no queda: Siguió tras la madre, a quien sí le contó todo, pero no sirvió de nada. La madre intentó calmarla pero Casilda, mojada, en su bata blanca y llena de ira, tomó un machete e hirió de muerte a su madre…

Antes de morir, la madre la maldijo: “Sayona serás para siempre sin paz en tu alma, y andarás vagando sin descanso; en nombre de Dios, que así sea”.

A partir de allí (Se dice) salió corriendo y se perdió en la llanura, llorando y gritando. Ahora, cientos de años después, siguen las historias de hombres mujeriegos que dicen toparse en las noches con una mujer aparentemente hermosa, que los embruja, y luego les deja ver un rostro aterrador y los persigue, hasta que mueren de desesperación o se arrepienten de irrespetar a sus mujeres…