¿Extraterrestres no antropomórficos?

Cuando nos planteamos el aspecto de los alienígenas siempre tendemos a verlos de una forma antropomórfica, es decir, con una forma humanoide. Al hacerlo les dotamos de mucho más que unas extremidades humanas o un par de ojos en la frente: les damos un matiz emocional y de raciocinio.
Ver a los alienígenas como humanos nos permite teorizar sobre ellos. Es mucho más difícil imaginar su comportamiento a menos que podamos visualizarlo como si lo estuviésemos haciendo nosotros mismos. Sin duda también ha habido testimonios donde han asegurado ver seres con un aspecto indescriptible, pero siempre han sido los que más se han parecido a las personas los que han permitido adelantarnos más en el desarrollo de la teoría alienígena.

Es también un peligro al reducir el miedo a su presencia por verles semejantes a nosotros. No significa que necesariamente tengamos que temerles, al contrario, humanizarles nos da la posibilidad de conocerles mejor y, llegado el caso, poder diseñar un plan para el primer contacto. A pesar de todo lo fundamental en este punto es no cerrarse exclusivamente en los alienígenas con aspecto humano. El mundo que hay fuera de La Tierra es demasiado extenso como para sumir que todo se basa en las leyes humanas.

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