Experiencias fantasmales reales

     Quiero empezar por aclarar que sé que hay muchas personas valientes allá afuera en el mundo que no le tienen miedo a los fantasmas, o que no creen en ellos en absoluto, y a esas personas, les tengo unas palabras: Felicidades, son muy valientes. Sin embargo, aunque me gustaría, yo no formo parte de ese selecto grupo de personas.

Yo pertenezco a la otra mitad, a los que se asustan con películas de terror baratas, los que prefieren dormir lejos de un espejo por si algo se aparece, y los que se les ponen los pelos de punta cuando escuchan algo en la oscuridad y están solos. Yo soy una cobarde en ese sentido, y no me da pena admitirlo.

También soy de ese grupo de personas que cree en los fantasmas, pero que ha sido lo suficientemente afortunada para no tener ningún encuentro con una entidad paranormal. Es raro, ¿Cierto? Creer en algo, pero no querer verlo. Pero así es, y estoy segura que no soy la única.

Sin embargo, la razón por la cual creo en ellos, es porque aunque a mí no me haya sucedido nunca una experiencia fantasmal, tengo amigos a los cuales sí, y tengo familiares a los cuales también, y sé que hay algo, que aunque no lo pueda señalar directamente, que me dice que es cierto. Que han vivido una experiencia paranormal, que han visto fantasmas.

No me malinterpreten, no me gustan estas historias. Siempre experimento un escalofrío incómodo en todo el cuerpo cada vez que alguno de mis amigos me cuenta sobre algo paranormal que les sucedió, y pienso que me pasara a mí.

Es algo que no me gusta, tenerle miedo a la oscuridad, porque quizás haya algo escondiéndose allí, listo para aparecer, pero es inevitable sentirse atraído hacia estas historias. Es difícil explicar la fascinación que siento hacia este tipo de encuentros, y la manera en que me llaman la atención, más allá del miedo que siento cuando me hablan de esto, mi curiosidad es inmensa.

Hay algo sobre los encuentros fantasmales  que me erizan la piel, pero me hacen querer saber cada vez más.

Es difícil explicarle a alguien que no cree en estas cosas, porque nos dan miedo. Es un sentimiento algo extraño de explicar, pero haré el intento. Es esa sensación de que alguien te está mirando justo detrás de ti, que te hace voltear a chequear, aun cuando sabes que estás solo, es ese miedo que te corre por las venas cuando no hay nadie, pero escuchas un ruido que no sabes identificar, es esa pregunta de “¿Estoy loco?” cuando juraste haber visto algo al final del pasillo, pero cuando vuelves a ver, no hay nada.

Sin duda alguna, las experiencias fantasmales son fascinantes como terroríficas, y nunca van a dejar de llamarme la atención, sin embargo, espero no encontrarme con ningún fantasma nunca en mi vida.

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