El vampiro del panteón de Belem en Guadalajara, México

Hace algunos años llego a Guadalajara un personaje sombrío de las lejanas tierras europeas, este personaje en el año de 1900 vestía siempre de negro y su apariencia era de un hombre joven y de tez demasiado pálida para gozar de buena salud, sin embargo el joven parecía muy fuerte y se le reconocía fácilmente pues siempre vestía de negro y un atuendo muy diferente al de la época, sus vestimentas parecían de mediados del siglo pasado al que vivía.

Era muy normal verlo pasear de noche y verlo salir de cantinas y pulquerías de mala muerte, pero siempre sobrio, durante los primeros años que el joven vivió en Guadalajara, comenzaron a suceder cosas un poco extrañas y curiosamente siempre por las noches; ya que a las mañanas siguientes se encontraban animales de granja muertos y con la peculiaridad de tener dos orificios como colmillos clavados en alguna parte del cuerpo y desangrados hasta la última gota. A esto la población no le presto mucha atención pues se pensaba que era una enfermedad que estaba diezmando al ganado; así pasaron un par de años.

Pasados los años y tras muchas muertes de ganado, se encontró a un joven con las mismas características que los animales de granja,  dos pequeños orificios en el cuello y desangrado hasta la última gota. La población se puso atónita y pensó que la enfermedad ya estaba pasando a los humanos a lo cual todos se protegieron y mandaron hacer la autopsia al joven vagabundo encontrado hasta la capital del país.

Los resultados arrojaron lo que nadie esperaba, el joven no había muerto de una enfermedad sino de desangramiento; a lo cual los habitantes se preocuparon todavía más. Pasaron unos meses sin animales ni hombres muertos por este suceso pero el mismo joven sombrío era visto salir de las cantinas y pulquerías una noche tras otra.

Los crímenes sucedieron de nuevo y la población dejo de salir de sus casa ya que jóvenes que acostumbraban salir de sus casas hasta altas horas de la noche, así como vagabundos y personas que llegaban a altas horas de la noche tras trayectos muy largos provenientes de los diferentes caminos a Guadalajara, eran encontrados muertos de la misma forma que antes. Desangrados y con las 2 marcas.

Un grupo de personas visitó un , a lo cual les advirtió que se trataba de una criatura de la noche y que a este solo le pondrían fin si se le clavaba una estaca de una madera de un árbol muy especial, el cual se encontraba muy lejos de la población.

Un grupo de gente se dirigió a donde les había dicho el chaman que encontrarían el árbol y tardaron cuatro Díaz para ir y regresar, los mismos cuatro días que sucedieron asesinatos en el poblado. Ya con la estaca hecha se sugirió que se utilizara a una persona de carnada para atrapar a la criatura, y así se planifico; para su sorpresa su plan funcionó y se logro capturar con redes a aquel hombre de aspecto pálido que solía salir de las cantinas por la noche, todos quedaron aterrorizados por la fiereza y el aspecto que el joven presentaba a través de las redes; hasta que un valiente se acerco y clavo la estaca en el corazón.

La estaca de un color grisáceo al momento de atravesar el corazón tomo un color verde muy vivo. Los pobladores dieron sepultura a aquel joven en el panteón de Belem y muchos años después de su lápida gruesa comenzó a surgir un  árbol el cual pronto creció gigante; se dice que el vampiro del cementerio de Belem en Guadalajara renacerá cuando aquel árbol caiga, incluso se dice que si partes un poco de corteza de el árbol este sangra.

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