El Roraima y sus misterios

Roraima, o “La montaña sagrada de Roraima” es uno de los tepuyes del Parque Nacional de Canaima, en Venezuela. Su nombre significa “Madre de las Aguas” en la lengua de los indios Pemones,  lo cual quizá se deba a que desde su cima, a más de 2,000 metros de altura, caen varias cascadas. El antiguo Tepuy se remonta a los tiempos del continente global Pangea, este se fraccionó para dejó al mundo tal cual está. Se cree que el Roraima fue un punto de la “fractura” de la tierra que se remonta al Precámbrico, es decir, hace unos 2,000 millones de años. Esto nos da una idea de su antigüedad.

Y se mantiene tan puro e imponente que inspiró a Sir Arthur Conan Doyle para escribir su clásico “Mundo Perdido” en 1912. Cascadas, cuevas, caminos, verdor, y cristales de cuarzo son parte de las maravillas de este lugar, y lo que a muchos llama la atención: Sus frecuentes avistamientos de OVNIs.

De hecho se sabe del caso de algunos indios pemones que lo certifican. Uno de ellos dio la versión de haber sido llevado en una nave de cristal por seres muy altos, de cabello largo y bellos rasgos; el viaje fue al interior de los tepuyes, donde le mostraron túneles y bases subterráneas que deben permanecer ocultas a los ojos de curiosos… Ustedes dirán, por qué diría esto un indio de los pemones? O por qué estos seres llevarían a un pemón a mostrarle sus secretos así no más?, pues el indio dice que lo hicieron con el porque los pemones son considerados los guardianes de la montaña y los extraterrestres querían dejarle claro que les estaban colaborando en esa labor… Interesante historia no?

Incluso quienes no han llegado a ver ningún objeto extraño al visitar Roraima, insisten en que la energía que se siente al estar allí es extraña e inexplicable, y, eso sí, muy placentera. Como si se tratase de una especie de “Fuente de Poder” que deja renovado a quien lo visita. Incluso se le ha comparado en este sentido con otros lugares considerados también sagrados como Mount Shasta en California, el Mecanto de las selvas de Paititi o el Lago Titicaca, todos estos, dicho sea de paso,  protegidos por la Hermandad Blanca.

Como contraparte al Roraima está el Kukenán, un tepuy que según el significado de su nombre (Si subes mueres), aunque también sagrado y misterioso, es peligroso, en especial para todo aquel que de alguna manera quiera o pueda dañar el lugar. De allí que se conozcan tantas historias de desaparecidos en la zona, cuya intención por lo general era la explotación en lugar de la contemplación.

Lo cierto de todo ello es que en el 2012, año de cambio de era y nivel de conciencia, las visitas al Roraima se han incrementado, por parte de quienes buscan encontrarse y trascender, o simplemente mantenerse limpios, haciendo contacto con la Madre Universal…

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