El retrato del conejo en la luna

Cuenta la leyenda precolombina, que cierto Dios, el dios bondadoso y bueno, visitó la tierra muchos años atrás en la forma de un hombre fuerte y atlético.

Pero las cosas en la vida terrestre no eran semejantes a las que él estaba acostumbrado y el poco tiempo, por mas fuerte que sea, comenzó a sentirse débil debido a que no podía cazar ningún animal, sólo había bebido un poco de agua del arroyo y todavía le faltaban muchos días de caminata hasta llegar a la aldea de los hombres.

Agotado ya, el Dios decidió descansar un poco, para recuperar las pocas fuerzas que le quedaban y así, al otro día, tratar de cazar algo.

A la luz de la luna, el Dios en forma de hombre se recostó, extremadamente cansado. Al tiempo, escuchó un ruido, se sentó y vio a un conejo que estaba masticando una pequeña raíz mientras lo miraba fijamente.

El Dios lo Saludó débilmente y el conejo le preguntó por que estaba tan frágil.

-“Es que la vida en la tierra es dura, pequeñito, y yo no estoy acostumbrado a las tareas de los hombres”

-“deberías comer zacate, yo lo estoy comiendo y verdaderamente no necesito mas para vivir, toma, aquí tienes un poco”

-“gracias conejo, pero yo no me alimento de zacate, creo que me moriré de hambre aquí, esta noche”

-“Bueno, escúchame, yo no soy mas que un pequeño conejo, no tengo mucha carne, pero de algo te serviré, si quieres, cómeme aquí”

El Dios acarició al conejo y luego exclamó

-“No eres mas que un pequeño conejo, es verdad, pero para mi, eres mi única salvación, de ahora en adelante, todo el mundo se acordará de ti”

Entonces el dios, lo alzó alto, bien alto hasta que el conejo tocó la luna, dejando su marca ahí.

-“Ahora tienes un retrato en la luna, así nadie olvidará lo que has hecho por mi”

 

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