El objeto maldito. Parte 2

Viene de la parte 1

Joaquín regresó a su casa varios días durante la convalecencia de su madre en el hospital, sin embargo comenzaron a suceder cosas extrañas, las luces se prendían sin sentido, así como la televisión y el radio, sentía por las noches que alguien lo veía y era tan fuerte la mirada que tenía que prender la luz para poder dormir, cosas que anteriormente no pasaban, y así hasta que llegó su mamá a la casa aun no tan bien; y pasaron los días con algunas cosas extrañas, a lo que la señora Mara trajo un sacerdote a bendecir su hogar, aunque nunca relacionaron lo que estaba pasando con aquella vasija, el día en que el sacerdote llegó a la casa algo extraño sucedió cuando el padre se puso sus lentes y comenzó a decir la oración sus anteojos tronaron y un pedazo de mica se incrustó en el ojo de aquel pastor, la familia y la gente que acompañaba al sacerdote intentaron sentarlo después de la sangre que corría en su rostro pero él se paro y como  siguió rezando hasta que repentinamente como si algo lo empujara violentamente azoto contra la pared del departamento, todos se espantaron mucho pero aquel cura no quiso irse y siguió la oración, sin embargo todo quedo en calma durante unas semanas después cuando de nuevo cuando Mara hacía el quehacer de la casa escucho un golpe hueco dentro de la vasija, ella fue a ver pero estaba muy obscuro ahí dentro por la profundidad del objeto, así que sin miedo metió el brazo al interior y sintió algo en el interior de aquel ornamento; su mano sintió algo como de papel pero en forma de cuadro, como si estuviera compacto; de repente sacó aquello y vio un fajo de billetes de $500, no lo podía creer, generalmente no podía mentir, no había limpiado nunca aquel objeto y su sorpresa fue que al contar el dinero se trataban de $100000, al mismo tiempo que acababa de contarlos recibió una llamada telefónica, en donde una mujer de la congregación de la parroquia le avisaba que el padre que había ido a ayudarlos acababa de sufrir un accidente y murió repentinamente, mientras ayudaba a cambiar las ropas de un santo de la iglesia subido en una escalera, calló rompiéndose el cuello en muchos pedazos; Mara colgó el teléfono nerviosa e inmediatamente llamó a Miguel para contarle todo lo sucedido; de pronto el teléfono se cortó repentinamente y volvió a escuchar golpe hueco pero esta vez en su puerta; asustada vio en la mirilla de la puerta del departamento y no pudo ver nada, sin embargo cuando se retiraba de la puerta de nuevo ese estruendo golpeó la puerta de sus casa y se asomó una vez más; pero de nuevo no vio nada y su instinto la hizo abrir la puerta de entrada; su asombro se transformo en miedo cuando repentinamente vio tirados en el piso dos pájaros muertos totalmente ensangrentados en el piso de su departamento y la puerta de su casa bañada en sangre, como si aquello que se estrelló con la puerta no hubieran sido pájaros sino un humano o algún animal más grande pues el rastro de sangre parecía mucho más grande sobre aquella puerta.

En aquél momento llegó Joaquín y vio este terrible espectáculo, al mismo tiempo Miguel exhausto subía hasta su departamento en el tercer piso y vio asombrado los animales muertos, era prácticamente imposible que esto no lo hubiera hecho un humano, pues los pájaros tendrían que haber volado por las escaleras para estrellarse contra la puerta de aquel departamento totalmente cerrado y no solo había sido uno sino dos; la familia recogió los animales, los metió en una bolsa y se sentaron a la sala para platicar lo que estaba sucediendo. Justo cuando se sentaron en la sala un nuevo golpe los hizo a todos levantarse de los sillones y ver como el segundo pájara se estrellaba en el cristal de la sala cayendo de inmediato pero ensangrentando todo por fuera, se quedaron viendo y un nuevo pájaro acabo de manchar en su totalidad el vidrio consecuente con la ventana de la sala, los tres se voltearon a ver y con el fajo de billetes en la mesa no supieron que decir, se sentaron, se hizo un silencio incomodo y Joaquín platicó lo que le había sucedido durante la estancia de su madre en el hospital y lo que le había pasado los días subsecuentes; así mismo Mario confesó que a él también le habían estado pasando cosas similares y Mara apenada dijo que no había dicho nada por que no quería que la tiraran de loca; se vistieron de negro y acudieron a la iglesia, en donde un feligrés se aproximo a Mara pues parecía que la conocía y comentó que él había ayudado a todo el funeral y los gastos habían ascendido a $100000; se quedaron viendo y no dijeron nada; después del funeral y el pronto entierro salieron de la iglesia y de nuevo se sentaron en la sala, conjeturaron que todo esto estaba pasando a raíz de la llegada de aquel objeto a la casa, así que inmediatamente Joaquín lo tomó y lo bajó rápidamente a la calle seguro alguien más se lo llevaría, ya era muy noche, así que la familia fue a dormir y cual fue la sorpresa que a la mañana siguiente la vasija estaba de nuevo en su lugar; así que Joaquín grito a su papá y este le dijo que no lo había subido, ambos se espantaron muchísimo y de nuevo lo sacaron de la casa sin decirle a Mara; pero al rato cuando Joaquín estaba en la escuela recibió una llamada de su mamá; de nuevo aquella “cosa” estaba dentro de la casa; Joaquín abandono la universidad y regreso lo más pronto que pudo, para que al llegar su mamá llorando en la sala estaba siendo acariciada en la cabeza por Miguel, su padre.

Pregunto ¿Qué pasaba? Y de nuevo dijeron que un sonido se había escuchado dentro del jarrón, esta vez había $150000 y su abuela materna acababa de morir por un accidente; Joaquín consternado tomo el jarrón, lo llevó a la ventana y lo dejó caer desde el tercer piso, vio como aquel objeto se hacía añicos ante sus ojos y sonrío amargamente; ese mismo día mientras bajaba por las escaleras repentinamente sintió su cuerpo pesado y callo estrepitosamente de ellas, se fracturo 2 costillas y el brazo derecho, pronto los vecinos salieron y fueron con sus papás a avisarles del hecho; fueron al hospital y cuando regresaron con su hijo convaleciente y el brazo enyesado vieron que el jarrón intacto estaba ahí y dentro se encontraban $50000; ellos comenzaban a desesperarse a pesar del mucho dinero que salía del jarrón se querían deshacer de él; así que lo que hicieron fue de nuevo traer otro sacerdote, pero cuando comenzaron los primeros ruidos raros aquel joven salió por patas del departamento; pronto Miguel recordó cuando compró aquel jarrón y decidió pararse en el mercado de portales para ver si alguien se lo quería llevar; pero desafortunadamente solo lo abordaron mujeres, y no quiso vendérselos por que la conciencia le remordía.

Regresó a su casa con el objeto bajo el brazo pero repentinamente de la nada 3 muchachos se aproximaban a él y con una navaja el de delante le dijo que le diera todo lo que traía, pero el contestó que solo tenía $300, pues acababa de comprar aquel jarrón valiosísimo, sin embargo en aquel instante el sonido regresó al interior del jarrón y uno de los jóvenes metió la mano y saco un fajo de billetes muy emocionado; el jefe de la pandilla muy enojado amenazó a Miguel y le dio un golpe en el estómago, tan fuerte que hizo que cayera al piso, donde lo patearon hasta dejarlo inconciente; después de un rato, despertó de su inconsciencia y como pudo se dio cuenta que aquel objeto maldito no estaba sin embargo se río con dificultad pensando que los maleantes lo habían tomado; todo su cuerpo sintió un dolor realmente fuerte y de nuevo calló inconciente.

Miguel fue encontrado por un vecino y llevado de inmediato al hospital en donde mejoró y no supo más de aquel jarrón, hasta un día cuando pasaba hacia su puesto en el mercado, a lo lejos escucho como un auto frenaba violentamente y pudo ver como un joven volaba violentamente y azotaba su cara contra el piso; se aproximo y logró ver al jefe de la banda el cual lo había golpeado más que cualquier otro, aquel joven lo miró pues era él único que se había acercado y este le pidió ayuda, pero Miguel se dio la vuelta y lo dejó en el piso y pudo ver como el auto se daba a la fuga mientras que los mirones salían rápidamente para ver lo que había pasado, 2 días después se enteró que el joven había muerto en la ambulancia y uno de ellos había sido atrapado cuando atracaba a un oficial de policía vestido de civil, de aquella cosa maldita su familia no supo nada, pero con el dinero hicieron muchas cosas de provecho, y esto es lo que me contó el mismo Joaquín, el cual todavía me cuenta temeroso lo que pasó con aquella cosa que maldice cuando lo cuenta.

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