El experimento de Kellogg. El terror de experimentar con los hijos.

La teoría de la evolución indica que el hombre proviene del monomediante una evolución, así que sonaría muy lógico que si pusiéramos a un hombre y un mono conviviendo juntos en los primeros meses de su vida, esto haría ver en que momento el mono se separa viendo como avanza el humano por encima del mono.

Es sicólogo W.N. Kellogg un día leyendo el periódico en donde descubrió un artículo que hablaba sobre dos pequeñas indias a las que en el artículo se les nombrarla “los niños lobo”; estas pequeñas fueron encontradas en una cueva habitada por lobos y estas pequeñas se comportaban como tales ya que habían sido criadas por estos animales cuando las encontraron, estas niñas se comportaban como estos animales, comían como tales, bebían agua como perro, gruñía, alzaban sus manos solo para andar a gatas.

Posteriormente se les intentó enseñar a andar y estos aprendieron a hacerlo pero nunca a correr, les intentaron enseñar a hablar y una de las dos niñas aprendió más o menos cien palabras mientras la otra nunca lo aprendió a hacer tan solo gruñía, ambas niñas murieron muy jóvenes; para la sociedad e la época (en los años 30) las consideraron como disminuidas psíquicas. Este artículo marco enormemente a Kellogg y este tenía una teoría diferente pensaba que ambas niñas habían nacido perfectamente normales pero por el entorno en el que se criaron aprendieron a vivir como animales; el proponía que a determinadas edades el ser humano se integraba perfectamente a la sociedad y este lo probaría de alguna forma.

Así fue que comenzó un experimento pero haciendo todo lo contrario, el no pretendía utilizar a un humano e integrarlo a un mundo de animales, sino integrar un animal al mundo humano y ver en que momento el humano seguía su crecimiento intelectual y todos los ámbitos que este componen, así que adoptó un pequeño chimpancé y lo llamó “Gua” y lo integro con su propio hijo “Donald” a vivir una vida normal, en donde a ambos se les trataría exactamente idéntico. Los factores que se evaluaron durante ese tiempo fueron los siguientes: comportamiento social y afectivo, emocional, alimenticio, locomoción, comunicación y lenguaje e inteligencia.

Durante nueve meses, su hijo y el chimpancé fueron observados y controlados por un grupo de investigadores, a los efectos de poder cumplir con las expectativas del experimento. Diariamente eran como analizados y examinados como presión sanguínea, la memoria, el tamaño corporal, los garabatos, los reflejos, la percepción de profundidad, la vocalización, la locomoción, las reacciones a las cosquillas, la fuerza, la destreza manual, la resolución de problemas, los temores, el equilibrio, el comportamiento en el juego, la obediencia y la comprensión del lenguaje, entre otras.

Por sorpresa para Kellogg y su equipo de trabajo, el entorno parecía no alterar la conducta natural de “Gua”, no sería el simio el que se “humanizaría”, sino más bien “Donald” quien comenzaría a mostrar dificultades en su aprendizaje, desarrollando conductas propias de un chimpancé. Como por ejemplo, emitir sonidos propios de los monos, hasta llevarse todo a la boca como lo hacían los simios. Como resultado relevante del experimento, el niño comenzaría a tener serias dificultades de comunicación y su dominio del lenguaje se vería seriamente aletargado.

Este experimento tuvo una gran repercusión en la psicología y sociología, el hecho de practicar experimentos científicos que pueden causar trastornos con bebes no deja de ser éticamente incorrecto. Tanto “Gua” como “Donald” heredaron ciertos rasgos a raíz de esta experiencia, “Gua” rasgos humanos y “Donald” rasgos de simio. Kellogg llego a la conclusión de que realmente las condiciones en las que se cría un ser son determinantes en su desarrollo pero no solo depende de esto ya que siendo el mono un pariente cercano del hombre no se adapto totalmente, también intervienen factores genéticos y propios de cada especie. Como mención final, a pesar de los comportamientos simiescos adquiridos por Donald en su etapa de desarrollo consiguió terminar con nota la carrera de medicina.

Este experimento esta considerado dentro de los más crueles del mundo por todo lo que tuvo que experimentar “Donald” pero lo más sorprendente es que se trataba del propio hijo de Kellogg.

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