El doctor “Kanoche”

Un prominente científico vino a mi país hace ya muchos años,  en 1940 para ser exactos. Su nombre era Gottfried Knoche. Siendo médico de profesión, se estableció en el litoral central donde comenzó a ejercer la medicina atendiendo a la población de coterráneos establecida allí en ese entonces; era un hombre proactivo y con verdadera vocación, por lo que rápidamente se ganó el afecto de los habitantes de la zona. Allí fundó el Hospital San Juan de Dios, en La Guaira entre 1854 y 1856.

Sin embargo no es sólo por su interés por la buena salud de los vivos que bien se le recuerda aún en Venezuela, sino por su empeño en la perdurabilidad de los muertos…

Al estar más establecido en Venezuela, hace traer a su esposa y deciden establecerse en lo alto de la montaña El Ávila, ambiente rico en escenarios naturales de gran belleza y con una vista al mar Caribe simplemente formidable, y casi nada poblado. Es allí en su casa de la montaña donde inicia sus experimentos para la conservación de cadáveres que hacía traer en mulas desde la morgue, cadáveres de una guerra federal del momento, que nadie reclamaba.

Gottfried Knoche, o doctor “Kanoche” como se le conocía y se le recuerda, terminó por crear un líquido de momificación, que se inyectaba en la vena yugular. A partir de allí, y hasta su muerte, vivió entre momias, e incluso llegó a momificar por encargo a altas personalidades, a sus propios perros para que eternamente custodiaran la casa, y hasta para él, su familia y sus asistentes preparó del líquido. Aunque su última asistente dejó instrucciones claras de que a ella más bien se le cremara, no se hizo caso de su voluntad y al morir le fue inyectada la porción que había quedado reservada para ella. Las momias de Knoche, hijas, esposa y asistentes descansaron en un mausoleo junto a la que fue su casa en la montaña, hasta que por protección y por acabar con una leyenda que se formó en torno a ello, fueron removidos.

Pero no sirvió de mucho, los vecinos de Galipán (Locación de la montaña donde se encuentra la Casa Knoche) aseguran seguir escuchando al doctor salir en su caballo a recorrer los predios, o la presencia de los perros momificados que custodiaban su hacienda. Ah, su fórmula para momificar, jamás fue descubierta…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *