El copiloto. Parte 2.

Viene de la parte 1

Una tarde mientras estaba estudiando en la casa recibí una llamada de Marce la cual se oía muy afligida, la tranquilicé y le pregunte que es lo que pasaba, me dijo que Nora se encontraba en el hospital y que le habían hablado de la clínica por que era su referencia médica, le dije que no se preocupara y que me dirigía a su casa en el auto, llegue a su puerta toque la bocina y sucedió algo realmente extraño, cuando Marcela entró al coche el asiento delantero se hizo hacia delante rápidamente como si hubiese dado un enfrenón y no hubiera estado en buenas condiciones; nos quedamos mirando incrédulas e intentamos devolver el asiento a su lugar, pero parecía trabado y no lo pudimos devolver a su lugar por más que lo intentamos, dejamos de jalar el asiento por una nueva llamada del hospital en donde le decían a Marcela que la estaban esperando de urgencia, así que se fue hacia atrás del coche y partimos lo más veloz que pudimos.

Llegamos la hospital y preguntamos de inmediato por nuestra amiga, el doctor nos hizo pasar a una sala pequeña a un costado de urgencias e hizo que nos sentáramos, con una cara muy seria nos dijo que Nora había muerto que había tenido un accidente con un auto mientras jalaba a un hombre ebrio y lo ayudaba a cruzar la calle; el señor estaba en coma por que una persona ebria los había arrollado al cruzar una calle en la madrugada; las dos nos quedamos viendo atónitas y Marce se paro de un brinco y me abrazó desconsolada llorando a mares.

Yo no podía llorar no lo podía creer aun, el doctor nos dijo que teníamos que reconocerla y que le habían hablado a mi amiga por que en su bolso se encontraba una identificación y ella era el contacto; Marcela me volteó a ver y me dijo “no puedo verla”, así que yo volteé la cara y le dije al doctor que yo iría. Así que lo seguí y entramos a un salón en el cual en una mesa de metal estaba depositado el cuerpo de mi amiga sin vida y con algunos golpes realmente feos; le dije al doctor que era ella y que tenía que hablarle a su madre.

Descolgué el teléfono del consultorio del doctor con Marce en mi hombro aun llorando y yo sin una lagrima en el ojo, todavía no lo podía creer, su mamá me contestó y le dije lo ocurrido, así que inmediatamente colgó y pasaron horas antes de que la señora llegara al hospital a ver que había sucedido. Parecía que la señora había estado llorando mucho y nos vio para abrazarnos y seguir llorando, y aun no salía una lágrima de mí.

Así pasaron muchos meses y no pude llorar a mi amiga, así que un día me subí al auto y puse una canción que nos gustaba mucho y manejando por fin logré llorar lo que no había podido en meses, y algo raro paso el asiento de mi auto se destrabo de golpe y se reacomodó, frene en seco al ver lo que estaba pasando y sentí una fuerte presencia como si alguien estuviera conmigo.

No lo podía creer, así que apague la canción de la radio dejando de llorar y me apresure a ver a Marce para contarle lo sucedido, baje asustadísima del auto y le conté lo que había sucedido a mi amiga, ella no lo podía creer y fuimos ambas al auto, cuando dimos la vuelta al asiento del copiloto vi que de nuevo el asiento delantero estaba hacia abajo y lo intente jalar de nuevo para darme cuenta que estaba atorado; Marcela me volteo a ver y me dijo; “sabes que no es gracioso jugar con la muerte de Nora”, se dio la vuelta muy enojada y me quede para viendo a mi amiga y al siento; corrí hacia ella y la quise voltear pero ella ni siquiera me lo permitió, estaba muy molesta, así por fin me pare frente de ella y le jure que era cierto, ella siguió sin creerme pero me dijo que me creía, le dije que teníamos que platicar que nos tomáramos un café, a lo que ella accedió de mala gana y subió a la parte trasera del auto.

 

Arranque mi vehículo y seguimos por la calle, pero al dar la vuelta volvió a suceder, solo que esta vez algo más pasó al momento que el asiento se reincorporaba a su lugar el radio se prendía con la canción que nos gustaba cantar a las 3; de nuevo frene en seco y gire mi cabeza hacia Marcela, lo único que pude ver era su palidez total y ver como señalaba el asiento del copiloto, cuando me gire a ver, pude distinguir una silueta como si fuera vapor de agua saliendo del asiento, pero formando una figura, la figura de mi amiga, de pronto ella se volvió un poco más sólida y nos miró a las dos que no podíamos decir ni una palabra. El fantasma en una voz hueca dijo algo para las 2. “siempre seré su copiloto” al mismo tiempo que se desvanecía en el aire.

Intenté vender mi auto muchas veces, pero siempre sucedía algo que no convencía a los compradores, en llevárselo, a la fecha el asiento sigue trabado y se destraba siempre que Marce y yo vamos solas dentro de el, además de sentir una presencia muy rara; nunca más se nos volvió a aparecer Nora y ahora tengo el auto afuera de mi calle y no lo utilizo, se han hecho rumores de este bocho que ya refleja los años encima, se dice que lo han intentado robar pero siempre los ladrones salen despavoridos, se dice que lo han intentado desvalijar pero lo mismo les pasa a los que lo intentan, sin embargo aun funciona y aunque casi no lo uso, mi hija ya lo puede manejar sin peligro de que se le apague, y me da mucha tranquilidad pues se que Nora siempre estará cuidando la vida de mi hija.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *