El copiloto. Parte 1.

Quiero agradecer a la persona que me contó esta escalofriante historia por dejarme publicar su historia, ella se quiere mantener en el anonimato y me pidió que no revelara su nombre ni de aquellas personas que aparecen en el relato, así que los nombres que digo en esta historia simplemente serán cambiados, ojala y les asuste tanto como a mi lo hizo. En esta ocasión contare la historia como su fuera la chica que la vivió.

Éramos un grupo de 3 amigas, habíamos estado juntas desde la infancia y nos queríamos muchísimo, habíamos vivido prácticamente toda nuestra vida juntas; las tres veníamos de familias muy diferentes, mi amiga Marcela que era de padres muy estrictos pero muy cariñosos con ella, mi amiga Nora que era la de familia más disfuncional, había tenido una hermana pequeña que murió cuando nosotros teníamos diez años y ella apenas de ocho, a raíz de esto sus padres vivían juntos pero nunca más se volvieron a llevar igual, su padre se volvió un alcohólico y su madre vivía el día trabajando sin prestarle un céntimo de atención a mi amiga y yo que era de padres muy alivianados y muy cariñosos, no tan estrictos como los de Marce y siempre nos juntábamos en mi casa pues mis papás querían a mis amigas como si fueran sus propias hijas.

Poco a poco fuimos creciendo y nos fuimos separando de escuelas aunque coincidimos en la misma secundaria, pero para la preparatoria cada una se fue a una escuela diferente, pero no por eso nos dejábamos de ver casi todos los días para platicar pues en realidad vivíamos muy cerca de tan solo unas cuadras las unas de las otras.

Así fue que por fin entramos a la universidad Marcela y yo, y Nora por cuestiones económicas tuvo que abandonar sus estudios y ponerse a trabajar en un bar muy cercano a la zona como mesera. La verdad no le iba nada mal pero tenía cada día más problemas con sus padres en especial con su mamá la cual no estaba de acuerdo que tuviera que ir a buscar y cargar a su papá cayéndose de borracho para llevarlo a la casa.

Mi regalo de cumpleaños numero 20 fue un flamante bocho color blanco del año 84, en el viajábamos juntas a todos lados, incluso salimos varias veces del distrito Federal; ya teníamos los asientos asignados, Marce en la parte de atrás y era la encargada de pasarnos las botanas y refrescos, Nora de copiloto y era la encargada de la música, mientras yo manejaba a nuestro destino, generalmente el bar en donde trabajaba Nora y la esperábamos hasta que saliera en los fines de semana. Recuerdo que el día que recibí el auto Nora me dijo que le gustaría uno igual a lo que le respondí, “no te preocupes no lo necesitas, siempre serás mi copiloto”

Llegó una semana muy pesada para mi en la universidad, estaba estudiando la carrera de contabilidad y había una materia que me daba muchos problemas, la estaba tronando durante todo el semestre, pero el maestro nos dijo que si hacíamos un examen de recuperación satisfactorio nos pondría una buena calificación al final, así que deje de ver a mis amigas durante tres semanas; Nora siguió en su trabajo como normalmente lo hacía y Marce por ya no tener chofer siguió su estudios de veterinaria en los que no le iba muy bien que digamos, así que esta pausa nos dio tiempo de echarle ganas a lo nuestro.

Comentarios

  1. Por Daniela

    Responder

    • Por Carlos

      Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *