El charro negro y el caporal

Dos generaciones atrás, cuando el abuelo de mi amiga era joven y se dedicaba a la cría de caballos, cuenta que en una ocasión uno de los caporales que cuidaba estos animales, al empezar a atardecer y dejar de ser posible la realización de actividades del campo u alguna otra actividad relacionada al cuidado de los caballos, decidió aprovechar las últimas horas de sol para tratar de terminar un muro que levantaba. Cuando se encontraba haciendo esta actividad tenia a uno de los caballos a su lado, y de repente escuchó una voz junto a él y viendo de reojo, se dio cuenta que por su vestimenta se trataba de un charro. El caporal continuó su labor mientras el charro intentaba entablar una plática con él, preguntándole sobre cómo  estaba, al paso de unos minutos le preguntó si  quería que le ayudara, a lo cual, el caporal aceptó y le que agradeció el gesto de ayuda, mientras esto sucedía él continuó tan metido en su labor que nunca volteó a ver al charro. Al paso de un rato de haber comenzado la colocación del muro con ayuda del charro se percató que su ayudante parecía avanzar de una forma impresionante pues  el  muro que charro levantaba era mucho mayor para el tiempo que normalmente había requerido él, fue entonces que se percató de la nerviosidad del caballo a su lado, el motivo del estado del animal se debía a que el charro acercándose al equino colocó una de sus manos sobre él y en ese preciso instante el caporal pudo ver una mano de esqueleto que se posaba sobre su caballo, fue tan grande la impresión de este hecho, que se dice que este trabajador enfermó del susto, ya que este encuentro con el charro que muy amable lo ayudó era realmente un encuentro con  la muerte.

 

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